Estrés: el gran asesino de la modernidad

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Nadie sino usted lo puede controlar…

El estrés es uno de los compañeros del día a día para muchas personas y se ha convertido en uno de los grandes males del mundo contemporáneo, tanto que afecta a cerca del 45% de población. Para que esta situación provocada por diversos factores tanto externos como internos no nos desborde, es importante aprender a gestionarlo e, incluso, a convertirlo en un aliado.

Se trata de un asunto de gran importancia ya que puede ser el causante de diversas enfermedades y provoca grandes daños en cuerpo y mente: el 53% de los pacientes con estrés desarrolla afecciones y trastornos. Otra de las perturbaciones que provoca es que produce bloqueo y evita pensar con claridad.

Aunque es difícil lidiar con esta situación en un mundo que va demasiado deprisa con las nuevas tecnologías, hay claves que facilitan la tarea:

Identificar el momento en que comienza el estrés

Aunque no es fácil reconocerlo, hay que tener en cuenta la tensión muscular -especialmente en la mandíbula, cuello y hombros- y el rosto -con los labios apretados- como señales físicas y sensación de irritación y angustia como marcas emocionales. Ante estos síntomas, es hora de actuar.

Aplicar técnicas de respiración

Uno de los procesos más habituales para gestionar el estrés es concentrarse totalmente en la respiración, que ayuda a recuperar el estado de serenidad. Hay estudios que han comprobado como las respiraciones lentas y rítmicas activan el nervio vago, encargado de moderar los mecanismos frente al estrés.

Relajarse mirando una imagen

Si se es consciente de que se tiende a tener estrés, lo más recomendable es tener cerca siempre una imagen o pintura que nos relaje. Un paisaje donde reine el color verde y azul es uno de los más habituales para crear focos de distracción.

Ayudarse del propio cuerpo

Existen posturas antiestrés recomendables para estos momentos de ansiedad: ponerse de pie, con la espalda recta y hacer muecas con las caras son los aliados contra el estrés, ya que aporta confianza y seguridad. También con el propio cuerpo, se pueden hacer ejercicios para eliminarlo: cerrar los puños con fuerza y luego extenderla.

Controlar el estrés es controlar la vida

A menudo, el estrés comienza con una preocupación o miedo, pero esos sentimientos de ansiedad, y tal vez incluso de pánico, producen un mayor impacto. Cuando se siente estresado, su cuerpo aumenta la producción de las hormonas del estrés: cortisol, adrenalina y norepinefrina.

Esto desencadena una respuesta al estrés, y como si fuera una avalancha en una montaña, esto aumenta la intensidad y velocidad hasta que está listo para tener un ataque.

Por ejemplo, la adrenalina aumenta su ritmo cardíaco, lo que hace que su corazón lata más rápido, y finalmente, aumenta la presión arterial. El cortisol podría interferir con la función del revestimiento interno de los vasos sanguíneos, lo que desencadena la acumulación de placa arterial y aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y derrames cerebrales.

Mientras tanto, su cerebro se comunica con su intestino, al enviar la señal de que se encuentra estresado, y su intestino responde inmediatamente, al alterar la función que normalmente realizaría para que su cuerpo pudiera funcionar normalmente, entonces surge el colon irritable.

Esta respuesta al estrés podría ser muy beneficiosa si necesita huir de un depredador, o incluso quemarse las pestañas para hacer un examen largo. No obstante, las cosas se convierten en un desastre cuando está estresado todo o la mayor parte del tiempo.