La resistencia militar liderada por Cáceres en el sur y centro 

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Chile envía una expedición de 5,000 hombres a la sierra peruana

El segundo año de ocupación, 1882, el gobierno en Santiago ordenó a Lynch enviar una expedición de 5000 hombres a la sierra para acabar con el ejército de Cáceres que se concentraba en Chosica, a las puertas de Lima.

El 1 de enero comenzaron a movilizarse las fuerzas chilenas desde Lima, divididas en dos columnas, bajo el mando de Lynch, ejecutando un movimiento de tenazas y persecución. Más tarde el coronel José Francisco Gana Castro tomó el mando para ser sucedido después por el coronel Estanislao del Canto Arteaga, que continuó las operaciones militares con 2300 hombres en persecución de Cáceres que se retiraba al interior.

El 5 de febrero logró alcanzarlo y darle batalla en el Primer Combate de Pucará aunque sin resultados concluyentes. Cáceres prosiguió su retirada hacia Ayacucho para poder reorganizar sus diseminadas fuerzas en ese lugar y luego lanzar una contraofensiva.

El coronel Del Canto por su parte ocupó el valle del Mantaro distribuyendo sus tropas por toda la zona.

Las tropas chilenas, con la expresa orden de ganarse la buena voluntad de la población mediante un comportamiento correcto, habían ocupado sucesivamente Tarma, Jauja, Huancayo hasta Izcuchaca.

Pero la contraofensiva de Cáceres en conjunto con los ataques de las fuerzas irregulares de campesinos, enardecidos por la expedición de Letelier el año anterior, impidieron cualquier tipo de confraternización entre los chilenos y los pobladores del valle.

El 9 y 10 de julio la guarnición chilena en Concepción fue aniquilada por una fuerza conjunta de regulares y montoneros peruanos. Debido al hostigamiento del enemigo, la falta de aprovisionamiento y las enfermedades la fuerza expedicionaria chilena se tuvo que retirar de la zona bajando a Lima en los primeros días de agosto. La fuerzas chilenas durante la expedición sufrieron la pérdida de 534 hombres: 154 en combate, 277 por enfermedad y 103 por deserción (20 % aprox.).

Por su parte, Cáceres sufrió fuertes pérdidas entre muertos en combate y enfermedad y también deserciones, por lo que debió aumentar sus fuerzas con nuevos reclutas para futuras acciones militares.

Grito de Montán

Entre tanto, Miguel Iglesias, ex-ministro de defensa de Piérola antes de la caída de Lima, y que había sido nombrado jefe político y militar del norte peruano tras la ocupación de Lima, había organizado las fuerzas de ese sector para hacer frente a las expediciones chilenas.

Pero Iglesias, luego del combate de San Pablo el 13 de julio y la posterior ocupación chilena de varios poblados de la zona, entre ellos Cajamarca el 8 de agosto, llegó al convencimiento de que la guerra debía ser terminada o que destruiría al Perú.

Desde su punto de vista, era inconcebible que continuara la sangría cuando resultaba evidente que la derrota peruana era irreversible. Muchos observadores neutrales eran también de la misma opinión. En Europa y el resto de América se veía con escándalo que la guerra continuara indefinidamente.

El 31 de agosto, Iglesias lanzó el Grito de Montán exigiendo la paz, aun con cesiones territoriales, y proclamó su autoridad sobre siete departamentos del norte peruano: Piura, Cajamarca, Amazonas, Loreto, Lambayeque, La Libertad y Áncash.

El 1 de enero de 1883 una Asamblea designó a Iglesias como Presidente Regenerador del Perú. Lynch, aunque escéptico al comienzo con este suceso, tras la desafortunada experiencia con García Calderón y luego con Montero, lo apoyó por orden del gobierno chileno.

Montero y Cáceres no reconocían la autoridad de Iglesias, por el contrario, mantenían la idea de seguir la lucha contra las fuerzas chilenas hasta alcanzar una paz sin cesión territorial. Debido a la posición tomada por Iglesias frente a la guerra con Chile, se dieron varios enfrentamientos en el norte peruano entre las tropas organizadas por el gobierno iglesista y fuerzas opositoras.68

El 3 de mayo el gobierno de Iglesias acordó con Chile, luego de una discusión previa iniciada por sus respectivos representantes, las bases de la paz definitiva. Iglesias firmó este convenio posteriormente en Cajamarca.

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