Reflexiones a 100 días de gestión

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Por Juan Sotomayor

No existe norma escrita que obligue a las autoridades a realizar un balance de los primeros cien días de gestión regional o municipal, pero la tradición así lo impone. Si no la hacen las propias autoridades, la harán los vecinos y los medios de comunicación. Esta vez no ha sido la excepción para los alcaldes y gobernadores regionales que iniciaron labores el pasado 1 de enero.

Cumplida esta primera etapa, son poquísimas las gestiones que han satisfecho las expectativas de sus electores y de la opinión pública. En el caso de Lima y Callao, la única que ha logrado sobresalir de manera notoria ha sido la gestión de George Forsyth en la Victoria. Las demás todavía están por despegar y ojalá lo hagan pronto, por el bien de sus vecinos.

¿A qué se debe esta situación? Considero que el principal error que cometen las autoridades electas, es quejarse de las gestiones anteriores en vez de esforzarse por demostrar trabajo y resultados concretos. Pocos recursos, corrupción institucionalizada, información incompleta, documentos de gestión obsoletos, etcétera, son las excusas más comunes. Puede que algunas  sean ciertas, pero el vecino espera soluciones en lugar de quejas.

Denunciar las falencias de la autoridad anterior sirve cuando la gestión actual marca la diferencia de manera notable. Si no hay un cambio tangible, la queja sólo evidencia que estamos ante más de lo mismo. Peor aún, si en la nueva gestión los servicios básicos decaen, la queja se convierte en un inevitable boomerang.

Otro error frecuente es carecer de mecanismos adecuados de comunicación. De seguro hay excelentes iniciativas y mejores trabajos en marcha, pero pasan desapercibidos por falta de información al vecino. Ello sumado a actividades que no coinciden con las prioridades de los vecinos, genera desaprobación ciudadana. Peor cuando estas acciones están orientadas sólo a posicionar el nombre o la figura de la flamante autoridad.

Dejar de lado las justificaciones, revisar las estrategias de comunicación y sintonizar con el vecino, serán las mejores acciones que nuestras autoridades pueden realizar para mejorar sus índices de aprobación y, lo más importante, para mejorar la calidad de sus gestiones y de los servicios que prestan a la comunidad. Cuanto antes mejor, pues 4 años pasan muy rápido.

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