Un acto de amor

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Martín Valdivia
Martín Valdivia

Por: Martín Valdivia

Ya sea por fe religiosa o alguna otra extraña creencia, lo cierto es que muy pocos, poquísimos peruanos han decidido donar sus órganos una vez que abandonen este mundo. Según  EsSalud,por cada millón de personas sólo existen tres donantes. Sí, leyó bien… tres donantes. Una cifra irrisoria que nos coloca, como país, entre los últimos de la región en lo que respecta a donación de órganos.

En Argentina, por ejemplo, se presentan 17 donantes por millón de habitantes, siendo España uno de los países donde donar órganos o tejidos es todo un ejemplo: 40 donantes por millón de personas. Una sana envidia que debería hacernos reflexionar si tenemos en cuenta que un solo donante puede salvar la vida de hasta ocho personas.

En realidad, todos somos potenciales donantes, ya sea en vida o como cadáver. Vivos, un ser humano puede donar su médula ósea, sangre, sangre del cordón umbilical, paratiroides y otros tejidos. Como cadáver, siempre y cuando se trate de muerte cerebral, sirve para estos fines el corazón, parte del hígado, riñones, pulmones, córneas y otros. Evidentemente, se tendrá que comprobar si el potencial donante posee estos órganos en buenas condiciones y si son compatibles con el paciente receptor.

Sólo en los hospitales de EsSalud existen más de 12 mil pacientes esperando por un donante, ya sea de órgano o tejido. En la realidad de la vida, cuando muere una persona apta para donar, son los familiares directos los que se oponen a que su ser querido sea objeto de una donación, incluso si su DNI dice que dona sus órganos. Según el Ministerio de Salud, la mayoría de pacientes de sus hospitales requiere un trasplante de córnea, seguido de riñón, hígado, corazón, pulmones y páncreas.

Hasta mayo del presente año, EsSalud ha realizado 143 trasplantes de órganos y tejidos en los 10 hospitales que tiene, con un índice de éxito de casi el 100 por ciento. Es decir, se han salvado 143 vidas gracias a la generosa donación de personas que sí entendieron lo bueno y yo diría, hasta lo espiritual que significa donar un órgano. Como diría un médico dedicado a estos menesteres, “la probabilidad de que en un futuro requieras de un trasplante es tres veces mayor a que te conviertas en donante”, nos sobrecoge y nos hace reflexionar.

Hoy en día, en el Perú, mueren de una a dos personas diariamente esperando recibir un órgano o tejido. De allí la importancia de concientizarnos todos respeto a este acto de solidaridad y amor al prójimo y, quién sabe, seguir viviendo en el cuerpo de otra persona  que tendrá, todavía, muchos años más por vivir. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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