APRA en Tiempo-Espacio-Histórico

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Por: Antauro Humala Tasso 

“El APRA tiene que volver a sus raíces históricas”, manifestó el también histórico dirigente y exconstituyente Carlos Roca Cáceres, luego de expresar su condolencia por el suicidio de Alan García cuando estaba siendo detenido por el escándalo de la macrocorrupción vinculada a LAVAJATO.

Más allá de la decisión fatal del occiso(ya en crisis anímica desde el asilo frustrado), solo cabe especular que ésta se debió a la angustia de su inminente desenmascaramiento como “presidelincuente”, dada las recientes delaciones provenientes de Brasil que, cerrando el cerco de evidencias, calatean plenamente a su exsecretario personal (Luis Nava), a su expresidente de PETROPERÚ (César Atala), así como a su exministro de transportes (Enrique Cornejo), entre otros que inclusive se internaron en clínica o fugaron en la víspera.

Y es que la imagen de “animal político” negando todo resquicio de corrupción (“a otros compran, a mí no”; “pruébenlo pues, imbéciles”, etc.) se caía como castillo de naipes y el escenario de un enmarrocamiento previo al internamiento en la DIROES, bajo cargos de “delito común” cuyo quantum cronológico implicaba –a la edad de García- una tácita y vergonzante pena de muerte (más la confiscación de sus bienes).

Pues obviamente le resultaba insoportable, no quedándole más opción que el suicidio, precisamente lo que yo –Antauro Humala- recomendé anteriormente al felónpresidelincuente Ollanta “…si le quedaba aún una pizca de dignidad” (sic).

El suicidio que infiere cierto sesgo de “dignidad en la desgracia” –en el caso de TODOS los presidelincuentes fujiconstitucionales y lavajatistas- sigue siendo la mejor opción no solo para cada uno de ellos y sus respectivas familias, sino también para sus respectivos partidos políticos y, principalmente, para el país.

Mitiga la merecida tragedia de quienes saquearon y traicionaron al pueblo peruano desde la más alta magistratura. Así que no cabe “enternecerse” con los otros presidelincuentes tratados por la Fiscalía con el mismo rigor que al gran resto de una población penitenciaria que jamás imaginaron conformar.

Eso sí: Hay que reconocerle a García su sagacidad fúnebre, ya que dejó con los crespos hechos a toda la “caviarada” (IDL y compañía) que ya se aprestaba para el show celebratorio y repunte encuesta de un ahora más desesperado Vizcarra (que acaba de “sacudirse” de Kuczynski, su cómplice recientemente encarcelado), asimismo sembrando –con el suicidio- la duda procesal respecto a los cargos imputados, más que todo como salvavidas político (“no se le llegó a probar nada”) de un Partido ya decadente.

Será el APRA que -en profunda autocrítica y desde su interior militante antes que dirigencial-  deberá dilucidar el rol del alanismo que, no obstante llegar por dos veces al Gobierno, lo ha dejado con el sanbenito de “corrupto”, así como semi-extinto electoralmente (pasaron la valla con “ayudita” de la mafiosa ONPE); definición de suma urgencia ante la situación prerevolucionaria que atraviesa el país libre saqueado por el modelo al que se “convirtió” García, autoproclamándose ante Bush como “campeón de la lucha contra el fundamentalismo andino” (sic).

Situación de crisis que ineludiblemente conllevará la alternativa del rescate de sus fuentes históricas, empezando por el patriótico clásico hayista, “El Antiimperialismo y el APRA”, que con la bribonada del espacio-tiempo-histórico fue degenerando hasta su antípoda pro-imperialista (o sea globoneoliberal) alanista, en la que siguen persistiendo los del Castillo y los Mülder.

Si consideramos que el marco fujiconstitucional vigente fue el que propicia el proceso degenerativo alanista (cuyo segundo gobierno figura como el de “máximo crecimiento ajeno” propio del libre-saqueo extranjero, principalmente chileno y brasileño), pues ahora en que se torna cada vez más en “exigencia popular” la convocatoria a una Asamblea Constituyente, se presenta una valiosa oportunidad para el despertar del “gen rebelde” del APRA histórico: rescatar la (semi)nacionalista “Constitución de Haya de La Torre” (1979), aplicando su último artículo que castiga “a usurpadores y sucesores” malparidos del autogolpe de Abril-92, o sea a los presidelincuentes del saqueo y traición, incluido el lavajatista suicida García.

(*) Prisión “Virgen de la Merced” / Escuela Militar de Chorrillos.