Ecos desde el Brasil

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Martín Valdivia
Martín Valdivia

Por: Martín Valdivia

Muy curioso lo que pueda pasar mañana, cuando los diligentísimos fiscales peruanos entrevisten, en Brasil, a Jorge Barata. Se sabe que el ex hombre fuerte de Odebercht en el Perú quedó “devastado” luego de enterarse del suicidio de Alan García el pasado miércoles 17 de abril. La pregunta sería, en todo caso, ¿por qué esta trágica noticia le cayó como “bomba” (sic) al colaborador eficaz de la justicia brasileña?

La respuesta podría ser porque Barata no tendría ninguna prueba contundente contra García, afirmando que “sólo se acordaban de que en las revelaciones se relataron actos ilícitos del Gobierno de García, más allá de contribuciones para campañas electorales, y no robos de él” (García). Según adelantó Barata, “el único beneficio personal, aún investigado por la Fiscalía, sería el pago de 100 mil dólares por una conferencia que el desaparecido presidente dio en Brasil a una empresa vinculada a la empresa brasileña.

No sabemos qué podría pasar por la mente de un Barata impactado por esta primera muerte atribuida al caso Odebrecht, pero – por lo adelantado en citas anteriores- lo más probable es que no abunde en más detalles que ya se conocen y tanto Domingo Pérez como Rafael Vela, quienes no pretenden retroceder en sus investigaciones contra Alan García.

Pero, ¿es lícito investigar a un muerto?

A García se le acusaba de ser parte de una red mafiosa que emitió un marco normativo con decretos de urgencia que contribuyeron a que Odebrecht se adjudicara el tramo 1 del Metro de Lima y los tramos 2 y 3 de la IIRSA Sur. La conferencia de Brasil, que según los fiscalesprovino de la caja 2, habría sido parte del pago empeñado años antes. Esto sin contar los dineros supuestamente transferidos a Luis Nava (4 millones de dólares) y Miguel Atala (1,3 millones)

Según diversos especialistas, el Código Penal, en su artículo 78, afirma“que la acción penal -la atribución para perseguir un delito- se extingue cuando, entre otras razones, muere el imputado”. Es decir, Alan García no será requerido por la justicia, mas no así Nava, Atala y los otros investigados. Al morir el ex presidente muere cualquier otra investigación y se archiva.

Lo que dirá o no Barata mañana, en todo caso, será imputado únicamente a los coacusados de García. Pero, y esto es lo más probable, el cajero de Odebrecht limpiará de toda culpa al malogrado ex mandatario, no sabemos si por falta de pruebas o cargo de conciencia. Bajo esta circunstancia habría que preguntarse si la muerte de Alan pudo pagar un costo tan alto como el suicido… Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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