Y la Villarán… ¿para cuándo?

0
Martín Valdivia
Martín Valdivia

Por Martín Valdivia Rodríguez

Susana Villarán se está quedando sola. Sus principales aliados han puesto pies en polvorosa al ir apareciendo pruebas cada vez más contundentes sobre su participación en hechos de corrupción vinculados al caso Odebrecht. Ayer, uno de sus hombres de más confianza – el ex teniente alcalde de Lima, Eduardo Zegarra – señaló que “nunca se debió aceptar, si es que se hizo, contribuciones de una empresa que tenía contratos con la municipalidad. Eso habría sido un error que linda y está muy cerca de ser delito”.

Imaginamos el terror que cunde ahora dentro de la izquierda de cafetín peruana. Están nerviosos porque por primera vez los involucran en casos de corrupción, delito del cual se jactaban de ser inmaculados y prístinos como el agua. Y están nerviosos no sólo por una posible “cacería de brujas” que mal haría el fujimorismo en promover, sino porque también tienen rabo de paja. ¿Sólo Susana Villarán sabía de la utilización de esos fondos para la campaña del “NO”?

Y, aunque  no nos alegra esta triste situación por la cual atraviesa nuestra clase política, sí nos complace saber que este posible acto de corrupción de Villarán servirá para que la caviarada nacional baje el tono de su soberbia y deje de lado esa versión “yo soy lo máximo y tú eres el podrido”, que endilgan en sus medios de comunicación afines y en las redes sociales.

El mundo caviar tiene una muy bien montada organización que incluye universidades, medios de comunicación, voceros, blogs, tuiteros, trolls, líderes de opinión y hasta artistas. Sino pregúntenle a las caras que publicitaron el “NO” a través de enormes pancartas y avisos de televisión, la mayoría de ellos dueños de un doble discurso ahora que las papas queman.

¿Algún “colectivo” ha salido a “lavar la bandera” o marchar en contra de Villarán? El doble rasero es otra de las características de estos señores que hoy se ven con la triste realidad y no aceptan que una de sus líderes sí pudo ser tentada por el dinero mal habido puesto a disposición por una de las empresas más corruptas de Latinoamérica, como Odebrecht.

Hoy sabemos que el publicista Luis Favre fue contratado en el 2013 por la agencia brasileña FX Comunicación Global, de propiedad de Valdemir Garreta, empresario y publicista brasileño que admitió a los fiscales peruanos que recibió 3 millones de dólares (2 de Odebrecht y 1 de OAS) como pago por la publicidad a favor del NO.

La captura de la exalcaldesa de la capital, mientras sus ex colaboradores tratan de correr para no “ensuciarse”, es casi un hecho. Y aquí vale aplicar ese viejo dicho que todos lo oímos desde que éramos niños: nunca escupas al cielo… porque te puede caer en la cara. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

Leer más:

¿Hasta cuándo señores?