Cáceres derrota a invasores en Pucará, Marcavalle y Concepción

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El `brujo de los andes´creó un ejército compuesto por campesinos huancas y quechuas

Durante el ingreso a Lima por parte de los chilenos, se produjeron varias batallas, Andrés A. Cáceres participaría en la de Miraflores, quedando herido en dicho enfrentamiento. Fue acogido y atendido por Jesuitas, tras su recuperación se dirigió a la sierra para organizar la resistencia. En mayo de 1881 Cáceres estableció su centro de operaciones en la zona de Jauja y se valió de su conocimiento de la zona y su dominio del quechua para formar un ejército constituido en su mayoría por gente de las poblaciones andias

Su contingente llegó a contar con 4 mil hombres medianamente uniformados y armados.

Desde allí comenzaron sus incursiones hacia la zona de Lima, Cáceres contaba con librar una guerra de guerrillas obteniendo respuesta por parte de los chilenos; el 26 de junio Cáceres se enfrentaría a las tropas chilenas en la provincia de Canta obteniendo una resonante victoria. Tras esto los chilenos tomarían conciencia del peligro que representaba Cáceres en la sierra y deciden terminar con su batallón; es así que en enero de 1882 las tropas de Lynch con 3000 hombres se dirigirían a la sierra por canta y el coronel Francisco Gana con más de 1800 soldados lo haría por Chincha.

Victorias peruanas

El 5 de febrero de 1882 se realizaría un nuevo enfrentamiento en Pucará y en el cual las tropas peruanas obtendrían una nueva y resonante victoria. Tras este hecho Cáceres se daría un respiro para reorganizar su tropa en Ayacucho, volviendo a tomar acciones en el mes de junio en que reunió a más de 4 mil hombres y congregó a varias comunidades campesinas. Cáceres organizaría tres ataque a las tropas chilenas en las zonas de Pucará Marcavalle y Concepción, tras estas derrotas los chilenos se verían forzados a abandonar el departamento de Junín.

Mientras se gestionaba la paz con Chile, Cáceres libraría su última batalla en Huamachuco, el 10 de julio de 1883. Al comienzo las tropas peruanas fueron haciéndose de la victoria, sin embargo la falta de municiones hizo que la victoria se diera finalmente para los chilenos. Cáceres lograría salvarse huyendo a Jauja. Cabe destacar que en esta batalla se inmolaría Leoncio Prado Gutiérrez, hijo del ex presidente Mariano Ignacio Prado, quien sería tomado prisionero y posteriormente fusilado. Él mismo daría la orden de disparar al pelotón de fusilamiento.

Mediación de EE.UU

Por esos días el Perú juega una de sus últimas cartas apelando a la mediación norteamericana; es así que el secretario de estado del gobierno de estadounidense, James G. Blaine, hace llegar un documento al jefe de las tropas de ocupación chilenas, Patricio Lynch, en el cual manifiestan su disconformidad por la ocupación de territorio Peruano.

Sin embargo en setiembre de  1881, es asesinado el presidente norteamericano James Garfield en un atentado criminal y todo el país se ve envuelto en problemas internos, motivo por el cual se desentendería de la guerra entre Perú y Chile. Por estos días Andrés A. Cáceres se pronunciaría en contra de Piérola, el cual dimitiría en Tarma y se marcharía del país para no causar la discordia en el pueblo peruano.

Presidente títere

Hacia mediados de 1882 habían dos posiciones con respecto a la guerra, una que decía que había que resistir a como diera lugar y otra que sostenía que el país no podía continuar así. El General Miguel Iglesias, en contubernio con los jefes invasores chilenos,  emite su famoso “grito de Montan” en el que sostiene que ya es hora de firmar la paz con Chile  y es proclamado presidente por el jefe de la ocupación chilena, Patricio Lynch el 25 de diciembre de 1882. Los chilenos reconocen el gobierno de Iglesias y entran en negociaciones  con él, para suscribir la paz con entrega de territorios.

Es así que el 20 de octubre de 1883, en el balneario de Ancón se firmaría el “Tratado de Ancón” por el cual  los invasores acuerda retirarse del país a cambio de la entrega de Tarapacá, a perpetuidad, y de Tacna y Arica, en cautiverio por 10 años. Después de 50 años, se firma el Tratado de 1929, por el cual los usurpadores chilenos devolvieron Tacna y se apropiaron de Arica.