No más espíritu de cuerpo

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Martín Valdivia
Martín Valdivia

Por Martín Valdivia Rodríguez

Al parecer el congresista de Alianza por el Progreso (AP), Edwin DonayreGotzch tiene sus horas en libertad contadas. Al menos así se desprende luego que sus propios colegas le levantaran la inmunidad parlamentaria por 102 votos a favor, cero en contra y una abstención. Esta vez el conocido aforismo “otorongo no come otorongo” no funcionó como en otras oportunidades, dejando en manos de la justicia la suerte de este peculiar y hasta folclórico personaje.

Por años, el ex comandante general del Ejército adoptó la pose de un bufón, burlándose de personas e instituciones sin el menor empacho. Su peculiar estilo de hablar, sus chanzas y muecas, además de una extraña costumbre de hablar siempre en doble sentido, le granjearon amigos y detractores, provocando vergüenza ajena entre propios y extraños. Recordado es un video donde afirmaba que “he dado la consigna que chileno que entra ya no sale y si sale, saldrá en cajón. Si no hay suficientes cajones, saldrán en bolsas de plástico”.

Pues bien, ese mismo simpático y folclórico personaje – según la justicia peruana – era un bribón de botas y espada que se aprovechaba de su situación de privilegio para estafar y robar a todos los peruanos. Donayre se apropió de 44.000 galones de gasolina 84 octanos y 129.800 de petróleo D2, en una danza de millones que ascendería a los 2’571.000 soles, según la Fiscalía. Junto a Donayre, se han acusado a otras 41 personas vinculadas a la Primera Brigada de las Fuerzas Especiales del Ejército y la Región Militar Sur entre enero y noviembre de 2006.

Dentro de todo lo malo de este caso, es bueno resaltar que este hecho no fue asolapado ni protegido por el Congreso, sino- por el contrario – denunciado de manera oportuna y efectiva por parte de los demás legisladores, tal como ocurrió en el caso de la congresista María Elena Foronda (FA), suspendida por 120 días por haber contratado en su despacho a Nancy Madrid, una sentenciada por delito de terrorismo. La Foronda fue suspendida por 65 votos a favor, 20 en contra y 16 abstenciones.

Sin duda, el Congreso viene dando muestras de autorregulación, expectorando a sus malos integrantes y, sobre todo, no cayendo en el error de ese espíritu de cuerpo que tanto daño hace a las diversas instituciones del Estado. Cada quien en su lugar. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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