Nuestra Amazonía  en peligro

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Desforestación de la amazonía
Desforestación de la amazonía

SE ENCUENTRA AMENAZADA BÁSICAMENTE POR  LA EXPLOTACIÓN  MINERA, CONSTRUCCIÓN DE REPRESAS HIDROELÉCTRICAS Y LA AGRICULTURA EXPANSIVA, ENTRE OTROS FACTORES

Cautivante, llena de misterio pero sobre todo de vida que bulle como intenso vapor, así es nuestra amazonia, la región que cubre el 60% de nuestro territorio pero que muy pocos perciben como propia. Esa amazonia, la mayor reserva biológica de la Tierra, es hoy por hoy uno de los rincones del mundo con mayor amenaza de ser destruida y, con ello, el inminente peligro de dejar al planeta sin su pulmón natural para respirar.

El accionar del hombre moderno ha puesto en peligro la existencia de esta reserva ecológica, con prácticas como la minería, la ganadería, la industria petrolera y la tala inmoderada de árboles, colocando la alerta máxima a este rincón del mundo que no debemos descuidar. Durante las últimas cuatro décadas el ser humano ha explotado intensamente las reservas madereras, mineras y petrolíferas de la zona. Una situación que ha llevado al límite sus bosques milenarios tradicionalmente llenos de vida.

El Amazonas se extiende por siete millones de kilómetros cuadrados, el 50 por ciento de todo el territorio continental de América del Sur. Es un área colosal, de riqueza y biodiversidad infinita. Algunos biólogos estiman que una pisada humana supone entrar en contacto con mil 500 especies que van de las plantas e insectos hasta hongos y bacterias.

Socavones

En la actualidad, alrededor del 20 por ciento del Amazonas ha sido profundamente modificado por el hombre, cuando no consumido por las motosierras o carbonizado por el fuego, de acuerdo con cifras oficiales. En un reciente viaje al estado Maranhao, en el norte de Brasil, medios especializados pudieron comprobar que en esa región pobre y tropical se encuentra uno de los proyectos mineros más longevos y ambiciosos realizados hasta la fecha en el Amazonas brasileño.

Se trata de la mina de hierro de Carajás, una de las mayores a cielo abierto del planeta. Y una de las más ricas por la alta pureza del mineral. La mina de Carajás es uno de los mayores yacimientos de mineral de hierro del mundo. Economistas aseguran que Shanghai -la metrópoli financiera de China en la que viven más de 20 millones de personas- está erigida casi por completo con una parte considerable de los 130 millones de toneladas de mineral que se extraen cada año del lugar.

Es probablemente una exageración. Pero no hay duda de que la mina, explotada por la empresa brasileña Vale, es un pilar fundamental en la relación económica entre el gigante sudamericano y China. Kilométricos socavones son diariamente cavados por la maquinaria, en un afán por perforar el corazón de esta tierra rojiza.

En medio de la selva

Los restos de vegetación han sido erradicados para permitir el paso de los enormes tractores de más de 10 metros de altura que transportan el mineral. De ahí, el polvo de hierro será embarcado en unos inmensos trenes de mercancías y recorrerán 892 kilómetros hasta llegar a los puertos del océano Atlántico.

Cuando los convoyes llegan al puerto de Sao Luis de Maranhao los buques cargan el mineral y lo transportan a China y Japón en su forma primaria. El polvo rojizo se convertirá en los hornos asiáticos en acero para levantar rascacielos o construir puentes.

El Proyecto Grande Carajás fue realizado durante la dictadura militar brasileña. Además de la mina y la ferrovía, una enorme presa hidroeléctrica fue erigida. También se creó un polo de empresas siderúrgicas. Miles de millones de dólares han salido en forma de mineral de Carajás.

Seis grandes amenazas

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), la amazonia se encuentra amenazada básicamente por seis actividades humanas: Concesiones mineras, aumento de represas hidroeléctricas, construcción de carreteras, expansión de la agricultura expansiva, deforestación y diversos cambios en la legislación del entorno de las áreas protegidas.

A ello habría que agregar, en el caso del Perú, la actividad de la minería ilegal, sobre todo en Madre de Dios, región amazónica donde la deforestación de la selva ha provocado, incluso, importantes cambios en el clima de la zona.

Con datos actualizados hasta mediados de agosto, el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP por su sigla en inglés) identificó con el uso de imágenes satelitales seis nuevos “hotspots” o puntos calientes de deforestación en el Perú en 2017.

Los puntos calientes identificados se reparten entre las zonas conocidas como La Pampa, Guacamayo e Iberia (Madre de Dios);  Utiquina y Nueva Requena (Ucayali); y Macuya (Ucayali/Huánuco).

Sidney Novoa, investigador de MAAP, señaló que, si bien son nuevos “hotspots” de deforestación los que han sido registrados por las imágenes satelitales, no es que la deforestación sea algo nuevo en las áreas en cuestión. “Las imágenes satelitales identifican un problema que, en muchos casos, está renaciendo o es producto de una expansión que data de hace años”, indicó a MongabayLatam.