Basta ya del robo de celulares

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Columna del director
Martín Valdivia Rodriguez

Por Martín Valdivia Rodriguez

Hasta el año pasado, el Perú ocupaba el primer lugar en robo de celulares en toda América Latina, un puesto del cual no podemos sentirnos nada orgullosos y que debería de llamar la atención no sólo de la Policía Nacional y las empresas proveedoras de servicio móvil, sino de la misma gente que sigue comprando aparatos robados sin complejos. Ningún programa de prevención de robo de celulares funcionará si existe un mercado negro vigoroso y pujante, así de simple.

 

Las personas deben de saber que al comprar un celular robado le están haciendo un flaco favor a su propia seguridad. Nada le asegura que ese mismo celular vuelva a ser robado por segunda vez o tercera vez. No es posible que por ahorrar unos cuantos billetes se exponga la vida de miles de ciudadanos que honestamente y con mucho sacrificio compran sus equipos para ser luego robados.

 

Sólo el año pasado se robaron un total de 2 millones 282 mil 806 teléfonos celulares en todo el Perú, es decir, más de 6 mil aparatos arrebatados por día. Una cifra espantosa si consideramos que la mayoría de estos hurtos fueron realizados luego de una traumática experiencia de sus propietarios.

 

Zonas como San Martín de Porres, Los Olivos, Comas, El Cercado de Lima, Villa El Salvador, San Juan de Lurigancho son los distritos donde ocurren la mayor cantidad de robos de celulares, según las denuncias registradas ante la Policía.

 

La ley señala que la receptación es un delito que contempla prisión efectiva de hasta 5 años, tanto para el que compra al delincuente como para el que compra al receptador. Las cifras nos hablan de 24 asesinatos por robo de celular entre el 2017 y 2018, sin contar los que se han registrado en lo que va del 2019, incluida la muerte del sobrino de Paolo Guerrero, Julio Rivera Quispe.

 

Queda en nuestras manos que estas cosas cambien. ¿Cómo? Simplemente con no comprar aparatos robados y alimentar la delincuencia y, por otro lado, queda en las autoridades continuar reprimiendo esta ilícita actividad. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.