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En su aniversario más triste

06 Jul. 2017

En su aniversario más triste

Por: Italo Oberto-Besso

Ayer Venezuela recibió el aniversario patrio más triste de su historia. Más de 90 muertos se registran en tres meses de protestas que ha desagrado el país en un enfrentamiento entre hermanos, bastante cercano a una guerra civil, Venezuela no es Siria, y ningún latinoamericano puede aceptar que se llegue a esa terrible realidad.

Una turba de encapuchados y vestidos de rojos, irrumpió violentamente en la sede del Parlamento, cuando los diputados realizaban una sesión especial por el Día de la Independencia.

El resultado fue cinco parlamentarios heridos, cientos de trabajadores parlamentarios secuestrados ante la presencia de la turba en las afueras del recinto y una policía que se divide entre la lealtad a Nicolás Maduro o a sumarse a la oposición y reclamar el fin de un régimen que ha sumido a Venezuela en la pobreza y la violencia.

Maduro ha preferido ignorar el reclamo ciudadano e insiste en estrategias cada vez más violentas para derrotar a la oposición; se niega a ver que aquella violencia en las calles no responden a consignas de grupos o, como suele creer, dictados de otros país en un plan desestabilizador.
La protesta se ha desbordado; según testimonios de los propios venezolanos, nadie obedece a nadie, salvo a la desesperación de la falta de los recursos mínimos para sobrevivir. Allí solo queda luchas en las calles o buscar un mejor futuro fuera de ese infierno en que se ha convertido Venezuela.

Las voces de líderes latinoamericanos crecen reclamando el fin del régimen autoritario de Nicolás Maduro como el único medio viable para restablecer la paz en aquel país; sin embargo, los organismos multinacionales han demostrado ineptitud frente aquella situación, la Organización de Estados Americanos se encuentra atada de brazos ante la presión de los países del bloque ALBA y las Naciones Unidas, por razones quizás ideológicas, se limita a emitir comunicados que ya suenan a chistes amargos.

¡Basta de comunicados!, ¡basta de declaraciones de condena! Ya es tiempo de acciones contundentes.
Ni los presos políticos ni los muertos en las calles, ni los anuncios de convocar una asamblea constituyente sin elecciones y con miembros a dedo, explican un estado democrático que proclama Maduro.
Los miles de venezolanos que hoy buscan ganarse la vida en el Perú son testimonios vivientes de la crisis en sus países; entre aquellos que hoy venden arepas en las calles hay profesionales que no soportaron más la miseria ni la falta de libertad.

En este escenario ya no se puede apelar a la soberanía o al derecho que tiene cada Estado para resolver sus problemas internos sin injerencias. Latinoamérica debe ponerse de pie, Venezuela no es Siria, ni soportará una guerra civil cada vez más cercana.