Bienvenidos deportistas panamericanos

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Por: Martín Valdivia R.
Por: Martín Valdivia R.

 

           

                                   

 

Bienvenidos deportistas panamericanos

Por:Martín Valdivia R.

Criticado por algunos, alabado por otros, lo cierto es que los XVIII Juegos Panamericanos Lima 2019 son una magnífica carta de presentación de nuestro país ante el mundo, una demostración que Perú está preparado para organizar eventos de este tipo y que nada tenemos que envidiar de otras actividades similares a esta fiesta deportiva. Hoy se inaugura y, según los organizadores, será una de las hermosas manifestaciones de arte que jamás hayamos podido observar en esta parte del hemisferio.

Y no les falta razón. Hemos podido comprobar in situ que los escenarios y la organización son de primera categoría, donde nada ha quedado al azar y donde todo tiene un por qué. El evento, que reúne a 6,680 deportistas de 41 países del continente americano, necesita de un despliegue sumamente generoso en recursos financieros y humanos, de allí que la cantidad de gente comprometida con el evento sea realmente impresionante.

Lo único criticable, tal vez, sea la cantidad de extranjeros que han venido a ocupar puestos que muy bien pudieran haber sido entregado a peruanos. No entendemos por qué Panam Sports, la empresa internacional que se ocupa de organizar estos juegos, no prioriza la mano de obra local y contrata a personas que poco o nada conocen del país donde se realiza la competencia. A los nacionales les han dado, al parecer, sólo el voluntariado, es decir, la chamba gratis, mientras los de afuera se llevan el billete.

Bueno, al margen de ello, sería mezquino criticar al Gobierno por llevar a buen puerto este evento. Si bien los cerca de 4,000 millones de soles que ha costado la realización de estos juegos pudiera parecer excesivo, creemos que es una buena inversión, pues no sólo pones en vitrina al Perú durante más de un mes, sino que la infraestructura que quedará luego del torneo será impresionante. Un legado que merece nuestro deporte y es deber del Estado cuidar y priorizar.

Habrá que ver cómo se administra este legado de manera que no se eche a perder por falta de mantenimiento. Sería una pena que de aquí a 10 años veamos coliseos, pistas atléticas y piscinas convertidas en estructuras viejas y olvidadas. Es urgente saber en manos de qué instituciones quedarán estos complejos deportivos y sobre qué fondos trabajarán para que esta infraestructura no se pierda.

Bienvenidos a todos los deportistas y que nuestro país demuestre al mundo que ya vamos dejando los pantalones cortos. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.