Por: Ítalo Oberto-Besso

De nuevo la violencia tomó las calles de Lima, con la excusa de la ley de régimen laboral juvenil. Hemos sido testigos de la provocación y agresión a los efectivos policiales apostados. Palos, piedras y pintura fueron las armas usadas por los violentistas.

El reclamo fue la excusa perfecta para que estos violentistas hagan su aparición y desafíen y pretendan arrinconar a las autoridades. Buscaban la reacción policial con el evidente objetivo de victimizarse.

Advertimos desde esta columna el aprovechamiento político y la amenaza de que la violencia se apodere del debate político y hoy vemos que para los “manifestantes” poco importa el debate, de nada sirve el diálogo, el sistema democrático es totalmente inútil ante esta violencia que demuestra que su único objetivo ya no es el derogar la norma, sino la mera violencia anárquica en sí misma.

¿Qué pasó con los organizadores, los congresistas que alentaron la movilización, las figuras televisivas, los dirigentes sindicales cuando su principal deber era hacer sentir su reclamo en una protesta pacífica? ¿No existe alguna responsabilidad ante esta violencia? ¿Nadie responderá por el ataque? También provoca indignación la desprotección en la que se encontraban los efectivos policiales; fue lamentable ver a los agentes sufrir con los mismos gases lacrimógenos que lanzaron para dispersar a la turba a falta de máscaras antigás, sin los escudos necesarios para evitar las agresiones y con el miedo de que alguna de sus acciones sea considerada excesiva y se convierta en una razón de interminables procesos judiciales.

¿No hay una labor de inteligencia –que para eso se supone que sirve la DINI- que haya advertido de la presencia de violentistas y las amenazas de desborde en esta protesta?, ¿los efectivos no están lo suficientemente equipados ante la amenaza de este despliegue de violencia?, ¿no hay vehículos antimotines?, ¿no hay ambulancias? En este momento, la derogatoria de la norma ya no es relevante. Más bien esperamos las explicaciones de todos los responsables, incluido el ministro del Interior, por la desprotección de los mismos efectivos.

  • Isaac Machuca

    Lamentablemente en una marcha pacífica de los jóvenes se han plegado públicamente los comunistas de toda laya (políticos, congresistas, artistas de la TV y han provocado desórdenes lesiones a la policía que ha estado indefensa. Urresti tiene que responder por los actos de vandalismos de los infiltrados y permitir que la policía esté desprotegida.