Hablo sobre mí mismo

 

 Por: Javier Valle Riestra 

Tengo desde el 05 de enero ochenta y cinco años y por eso me atrevo a hablar sobre mí mismo. He sido aprista desde que tengo uso de razón. Cuando era niño y las multitudes apristas pasaban frente a mi casa de la Calle Divorciadas, me emocionaba y cantaba desde el balcón la marsellesa aprista (¡“que viva el APRA compañeros”!).

Yo vivía con mis abuelos maternos, Max González Olaechea, una eminencia en la medicina peruana y Hortensia Olaechea Olaechea. Y si bien mi abuela tenía entronques familiares con el pierolista partido demócrata, era abiertamente antiaprista.

Yo me sustraje de esa influencia y me proclamé aprista en el colegio la Recoleta. Iba a librería de viejos y a la librería La Universidad donde compraba clandestinamente libros apristas  de Haya, Luis Alberto Sánchez, o Manuel Seoane.

Mi biblioteca clandestina estaba encabezada por la magistral y vigente  obra  hayista “El Antiimperalismo y el Apra”. Yo vivía con mis abuelos maternos porque dejé a mis padres a los cinco años de edad. Matriculado que fui en el colegio la Recoleta estuve sometido allí a la gran influencia de nuestro profesor de Historia Republicana, Alfonso Benavides Correa.

Allí teníamos un conversatorio llamado “Peruanidad” y leíamos y exponíamos sobre trabajos de Haya. LAS dentro de las filas apristas y de José Carlos Mariátegui dentro de las filas socialistas. Mi abuelo tenía una biblioteca de unos varios miles libros de medicina y yo infiltré allí los libros hayistas.

Grave sacrilegio para con un personaje abiertamente antiaprista. Los compañeros de la clandestinidad  al comprobar mis inquietudes filoapristas me hicieron jurar en el clandestinaje lealtad al Partido del Pueblo.

Seguí trabajando solitariamente hasta que apareció  Ramiro Prialé excarcelado  luego de siete años de prisión. Salí a la publicitad en enero de 1956 durante un mitin de la Coalición Nacional  presidida por Pedro Roselló. Las multitudes se marcharon conmigo luego de escuchar mi speach  radicalmente hayista y aprista.

Sufrí una brevísima prisión con Ramiro y otros y volvió la legalidad con Prado el 28 de julio de 1956. Fui un aprista frenético. Solo me aparté temporalmente   a raíz de la revolución cubana.

Me incorporé al Apra Rebelde. Teóricamente ceñida al aprismo ortodoxo. Pero descubrí que era un movimiento desapristizado y que estaba devorado doctrinariamente por el fidelismo. Allí decidí volver al partido. Desde entonces no me he apartado de lo enseñado por Haya.

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