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Opinión

Ahora más que nunca el Colegio de Periodistas del Perú

01 Aug. 2017

Ahora más que nunca el Colegio de Periodistas del Perú

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

Cuando el director de un diario decide publicar una información falsa –no existe la noticia falsa, el concepto per sé excluye la falsedad y la manipulación interesada- o cuando un periodista redacta una nota informativa que ha sido pagada por interesados –con o sin la anuencia de su director y/o mesa de edición-; cuando un reportero o conductor de televisión miente o manipula los ángulos y enfoques, desvía la atención con subterfugios y va direccionado a atacar a la fuente con consignas no periodísticas; entonces es el punto exacto donde nos detenemos a pensar en que sí, es necesario contar con un Colegio de Periodistas del Perú que asuma su rol a toda máquina.

Una noticia, una primicia, debe surgir como una escultura que sale del crisol bañada en legitimidad; que no carece es cierto de subjetividad editorial y política (no nos rasguemos las vestiduras) seguro, pero finalmente ha sido esculpida con la legitimidad de la creencia y posición del autor o autora, pero sí con la objetividad de la verdad más intrínseca. Hay un punto donde las cosas son sencillamente verdadero o falso. Luego puede surgir la posición editorial de por qué creemos que algo es verdadero o por qué algo resulta falso. Pues hay cosas, que son verdad y otras no. Algunas veces, lo falso surge como resultado del desconocimiento de quien produce la noticia; otras, surge como resultado de los intereses mezquinos, de lo más abyecto y cercano al delito, que conlleva falsear las cosas.
Parece rollo de filosofía. Pero no lo es tanto, cuando está de por medio la verdad o la falsedad que atañen a la vida, la libertad, el buen nombre y el patrimonio de las personas. Para ser concreto y con riesgo a no gustar a muchos, lo digo porque todavía tenemos un “periodismo” y “unos medios de comunicación” en el Perú que todavía se cagan en estos derechos y principios. Sicarios de la información y traficantes de historias y mermeladas, que se orinan en los artículos 4 y 5 de la Constitución y varios del código penal, todos los días. Porque el Tribunal Constitucional así lo ha permitido también.

Por lo tanto, ya es hora de discutir de verdad, que una cosa es la libertad de expresión y prensa, y otra cosa es la libertad profesional y el ejercicio científico, doctrinario y responsable del periodismo. Y ese es otro punto que trataré en mi próxima columna.

En este caso concreto, estoy opinando. Y por lo tanto, tienen el derecho constitucional de estar de acuerdo conmigo o no. De insultar o aplaudir. Yo creo que el Colegio de Periodistas del Perú ha venido cambiando notablemente si comparamos los últimos cinco años con su historia, salvo excepciones. Ha venido de menos a más. Y creo que aún no han empezado las grandes batallas y reformas, pero hoy más que nunca, necesitamos que el Colegio de Periodistas asuma la defensa de la ética en el periodismo, tanto como se asume la defensa gremial del periodista. Creo que lo hecho no es suficiente (nunca lo hecho debe ser asumido como suficiente) hay discusiones, juicios, causas y cambios muy pendientes, para el periodismo y la comunicación social, en el Perú.
Rochabrunt.pe