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Opinión

Así empezó la Segunda Guerra Mundial

01 Sep. 2017

Así empezó la Segunda  Guerra Mundial

Sergio Tapia

El 1° de setiembre de 1939, un día como hoy hace 78 años, las tropas de Alemania bajo el régimen de gobierno del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (el Nazismo), invadió el espacio territorial del Estado soberano de Polonia. Al mismo tiempo, el territorio polaco fue invadido por el Ejército de la Unión Soviética (el régimen comunista instalado desde 1917, que contaba ya contaba con 22 años de sangrienta dictadura).

Ambos invasores eran primos hermanos ideológicos: los dos eran proyectos políticos socialistas. El nazismo fue la propuesta socialista nacionalista, y el comunismo la propuesta socialista internacionalista.

Desde sus orígenes ambos andaban enfrentados, lo que es muy común entre socialistas. Pero, compartían una misma base común de principios, los tres fundamentos que identifica Carlos Sacheri, en el “Orden Natural”: una concepción pesimista de la libertad humana, una concepción materialista del fin de la sociedad humana y una concepción estatista de la economía.
En adición, cada una de las dos ideologías sumaba principios singulares. El nazismo, la preponderancia de la raza aria, el desprecio por las razas consideradas inferiores, la discriminación de los seres humanos según algunas de sus condiciones socio-culturales: contra los gitanos, contra la Iglesia Católica, etc. Y, su cosmovisión anticristiana.

El comunismo, por su parte, adicionaba el materialismo histórico y el materialismo dialéctico, construyendo una concepción específica raigambre anticristiana. Con su teoría de las alienaciones el comunismo discrimina con maldad al ser humano. Con su concepción del trabajo humano, unido al pensamiento historicista, niega la esencia y la dignidad humana.

En defensa de la pobre e indefensa Polonia, invadida por dos crueles ideologías, surgen Francia como Inglaterra. Aunque, confusamente sólo declaran la guerra a Alemania, y hacen alianza con la Unión Soviética (también invasora de Polonia). Y la confusión seguirá así, hasta el final de la guerra, pues, la católica Polonia fue entregada bajo el yugo comunista, en el reparto mundial del nuevo orden internacional, nacido de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial.

Sólo hubo juzgamiento por crímenes de guerra a los vencidos, Japón y Alemania, y a los colaboradores del nazi-fascismo de otras naciones. Los mismos hechos, en tanto cometidos por combatientes de Inglaterra, la Unión Soviética y EEUU, fueron cubiertos por el manto de la impunidad: los campos de exterminio, las violaciones masivas, la discriminación por razón de las ideas, los bombardeos de ciudades civiles, la matanza de rendidos, etc.

La división mundial entre dos bloques ideológicos, el liberalismo capitalista y el capitalismo estatista, encarnados por los Estados triunfantes de la guerra, no fue de coexistencia pacífica. La guerra moderna, subversiva, guerrillera, terrorista, de baja intensidad y cuantos nombres más se ha dado a la guerra limitada, sustituyó el conflicto clásico entre Estados.

En 1989 se derrumbó el sistema político-económico comunista, aparece el capitalismo salvaje, y surgen los caviares en alianza con la izquierda liberal y amoral. Creando nuevos frentes y renovadas luchas contra el orden natural y la dignidad de la persona humana: el gramcismo por los comunistas reciclados, con la ideología de género, el desarrollo sustentable como nuevo paradigma ético internacionalista, la cultura de la muerte (aborto, eutanasia, procreación artificial) y el poder globalista. Todo un nuevo orden mundial digitado desde los centros del poder internacionalista.

Blog (colección artículos publicados en La Razón): http://sergiotapiatapia.blogspot.com/