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Opinión

Batalla cultural por la Patria Grande (II)

21 Jun. 2017

Batalla cultural por la Patria Grande (II)
Pedro Godoy P.

Por: Pedro Godoy P.

SANTIAGO DE CHILE.- En la parte I de esta columna reflexionamos que la batalla cultural por la II Independencia de la Patria Grande no ha sido asumida por la izquierda tradicional y menos por la gauche progre –y que carecemos entre otras iniciativas- de un texto escolar común de Historia de Suramérica para la enseñanza y el aprendizaje.
Los textos escolares y el imaginario de los docentes en el siglo XIX y XX reflejan lo anotado. Al negarse los orígenes vernáculos y africanos se acentúa una pueril convicción blanquista. El mestizaje se enseña sin conferirle su exacto significado y volumen. Al insistir, sobre todo los docentes básicos, en el triangular esquema de las razas –sin ofrecer otra opción– da matrícula de blancos a los millones de alumnos iberoamericanos. La suma de estos datos de naturaleza tan diversa, pero que combinadamente apuntan a generar oscuridad, menosprecio, distorsión o desconcierto respecto a nuestro ayer confluye a un gigantesco delta pantanoso: la crisis de identidad. Nuestra labor como docentes es atenuarla o suprimirla.

A lo anotado se debe añadir que la docencia de la Historia Patria se instrumentaliza –junto con efemérides, emblemas, himnos- para generar lo denominado «conciencia de patria». A ello contribuye de modo poderoso la docencia del cuartel a través del Servicio Militar Obligatorio. Allí surge otro factor no menos pernicioso: la acentuación de las querellas fronterizas y la exhibición de mapas truchos. Se exhorta a visualizar a los vecinos como extranjeros: enemigos de ayer, de hoy y de siempre. Se subvalora o desconoce el mestizaje, se desprecia las fuentes matrices de la macronacionalidad. A este «guiso» mefistofélico se añade ahora recelo, desprecio y odio al pueblo vecino y se enseña, por ejemplo, que Argentina nos usurpa la Patagonia callando que los chilenos del siglo XIX despojamos a Bolivia de Antofagasta y Tarapacá y Arica son ex comarcas peruanas.

Un texto escolar de Historia Suramericana tendrá que exaltar aquello vinculatorio comenzando por las fuentes comunes de la nacionalidad. No sólo lo amerindio y peninsular, sino también lo africano. Los mapuches están –al igual que los diaguitas– y vinculan, por sobre la Cordillera a Chile y Argentina. La gesta descubridora de Almagro liga a Andalucía, con Perú y Chile. La Conquista por sobre lo bélico es el mestizaje y la evangelización. “La Araucana» del españolísimo Ercilla es el texto sobre el cual juran emancipar Suramérica de la Corona los discípulos de Francisco de Miranda. El mismo O’Higgins –para los actuales textos– se transforma en mármol, granito o bronce apenas abdica. Sin embargo, posee activa vida política en Perú y Bolivia en el ostracismo y durante 20 años. Los nexos entre Chile y Argentina son innumerables no sólo por el Ejército Libertador de los Andes, sino también por el ABC de Perón. Este tipo de datos, una investigación ajena al chauvinismo, los multiplicaría hasta el infinito.

(*) Centro de Estudios Chilenos- Cedech. Email: profe@cedech.cl Blog: premionacionaldeeducacion.blosgpot.com