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Opinión

Batalla cultural por la Patria Grande (III y final)

06 Jul. 2017

Batalla cultural por la Patria Grande (III y final)

Por: Pedro Godoy P.

SANTIAGO DE CHILE.- En las partes I y II de esta columna reflexionamos y sostuvimos que la batalla cultural por la segunda Independencia de la Patria Grande no ha sido asumida por la izquierda tradicional y menos por la gauche progre –y que carecemos entre otras iniciativas- de un texto escolar común de Historia de Suramérica para la enseñanza y el aprendizaje. A continuación la tercera y última parte:

“El desafío es elaborar un manual que nos presente tal cual fuimos y somos: una totalidad en que predominan las concordancias y las diferencias son pequeñas. Ya veremos cómo conseguimos se imponga su uso en las aulas y cómo se funda la asignatura respectiva. Si se exponen las congruencias se redacta un texto que apunta a la integración. Si se exaltan los conflictos se acentúa el aislamiento. Eso es tan elemental que hasta en el seno de una parentela es verificable. Cada familia educa a los retoños en el odio, el desprecio y el recelo respecto a «los otros». Tales no serían «nosotros». A la inversa, se puede educar en el afecto, el respeto y la cooperación. Entonces se produce lo inverso. Imposible discutir lo anotado, aunque –según anota Chesterton– «el sentido común es el más escaso de los sentidos».

Dos ejemplos, recientes: el Ministerio de Educación de Taipé instituye la asignatura de Historia de Taiwán en oposición a la clásica asignatura de Historia de China. Protesta Pekín. Aquí, sin embargo, se instrumentaliza la educación formal para legitimar la secesión. Historiógrafos y docentes inauguran esa política educativa en manuales escolares apenas culmina la Independencia. Resultado: de un continente se hace un archipiélago en lo psicocultural. Cada «familia», es decir, cada república educa en el etnocentrismo y la «parentela» es una multitud de enemigos si son limítrofes y de extranjeros si distantes. Los separatistas «vencen». No les basta, requiere legitimarse y entonces «convencen». Instrumentos: en lo sistemático, el docente y el texto. En lo ambiental, la prensa, la radio y ahora la TV.
Contrario al caso taiwanés es la situación europea. Hace medio siglo se funda la UE. Entre las iniciativas, con motivo del cincuentenario, que propone la ministro de Educación de la RFA figura publicar un texto escolar de Historia de Europa. Eso en un continente con múltiples lenguas, varias religiones e infinitas etnias. Sin embargo, París con De Gaulle y Bonn con Adenauer optan por la cooperación. Vencen en la esfera de lo político y económico. Ahora se requiere anclar en el alma de millones de infantes y adolescentes la noción identitaria de Europa. A eso obedece la iniciativa de aquel manual que se debe elaborar «sí o sí». ¿Por qué aquí no se podría? El Instituto “Manuel Dorrego” de Revisionismo Histórico brinda la opción de librar la batalla cultural a que invita Fernández Baraibar proponiendo ese Texto Escolar de Historia de Suramérica”.
(*) Centro de Estudios Chilenos- Cedech. Email: profe@cedech.cl. Blog: premionacionaldeeducacion.blogspot.com