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El diario de todos los peruanos
Opinión

Clarinada de alerta

13 Jul. 2017

Clarinada de alerta

Por: Carlos Bruce

Los resultados de la reciente encuesta nacional en la que se revela una baja calificación para el Ejecutivo (10.8) y notas desaprobatorias para el Congreso (10) y el Poder Judicial (09), aunados con las expectativas de la gente en la solución de los problemas que aquejan al país, debe llamarnos la atención a todos los actores políticos de cara a lo que conviene al interés nacional.

Según dicho sondeo, la población espera que el Estado aborde los problemas de seguridad ciudadana, corrupción, educación, economía, corrupción, salud, entre otros. Pero, al mismo tiempo, más del 80% percibe que la relación entre el Ejecutivo y Legislativo está entre conflictiva y tensa.

Es decir, habiendo tantos problemas por atender, el escenario político y la preocupante inoperancia de las instituciones tornan desfavorables las condiciones para la obtención de resultados positivos.
Son datos alarmantes que deben interpelar a todos los sectores políticos y a las autoridades de los tres poderes del Estado. La población quiere más intervención de un Estado que le resuelva los problemas, y, según revelan encuestas anteriores, poco le importa lo que pase con los valores democráticos, incluida la libertad de expresión.

O sea, tenemos tierra fértil para un caudillo demagógico, radical y aventurero que sea capaz de recoger este sentir ciudadano. Así, por ejemplo, ante la inseguridad y criminalidad campante la gente quiere mano dura. Ante la inoperancia de las instituciones del Estado la gente pide cambio radical. En suma, a pesar de los esfuerzos del gobierno para combatir estos males, la población se muestra impaciente por resultados.

Frente a este panorama, los tres poderes públicos tienen el deber de demostrar que el Estado puede funcionar en favor de sus ciudadanos para garantizarles protección y bienestar. No hacerlo a tiempo profundizará la desconfianza que la población siente de la clase política.

Ante esta situación que no conviene al país, las fuerzas opositoras deben reconocer que la situación actual del país exige un buen grado de entendimiento con el gobierno para garantizar las condiciones de gobernabilidad que permitan resolver los problemas.

Por el lado del gobierno siempre ha existido la vocación dialogante y su total disposición para convocar a todas las fuerzas políticas en torno a los intereses nacionales.

La población sabrá discernir con sabiduría entre los poderes del Estado la capacidad y el propósito definido de cada uno para actuar en aras del interés nacional.