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Opinión

¿Comisarias o cementerios de autos?

12 Aug. 2017

¿Comisarias o cementerios de autos?

Por: Alfredo Lozada Bonilla

Todas las ciudades del Perú tienen carencias de todo tipo, a pesar que, en los últimos 20 años, nuestras autoridades han administrado recursos económicos como nunca antes en nuestra historia republicana.

Al evidente maltrato que sufren, sin planes para su desarrollo y crecimiento, carentes de infraestructura urbana, transporte caótico, a todo eso y para colmo de males hay que sumarle que las comisarias, donde las hay, y sus alrededores, se han convertido en cementerios de autos.

Como los elefantes que buscan el lugar donde morir, todo auto que haya “participado” en un accidente o delito termina en la comisaria o vía pública aledaña de nuestro distrito.

No tengo que contarle a usted, porque lo sufre en su distrito el panorama de las calles de toda comisaría peruana: carros, combis y camiones, sucios, siniestrados o ya canibalizados, que se convierten en guarida de delincuentes.

En enero de este año se emitió el Decreto Legislativo 1340, que prohibía a las comisarias ser depósitos de autos, como vemos esta norma y su Reglamento parecen letra muerta, y era obvio que lo sería, ya que su prohibición, que dicho sea no incluye a los alrededores, traslada el problema al Poder Judicial y al Ministerio Público.
Ninguna entidad está en capacidad de albergar a los vehículos porque no tienen depósitos para ello, y al final nadie va pagar la cuenta de un depósito privado.

Por tanto, si se prohíbe pero no se da una solución acorde con la realidad, el problema va seguir ahí, como siguen los cementerios vehiculares policiales en nuestra ciudad.

Entendemos que es necesario en algunos casos mantener el vehículo, porque son pruebas en procesos de investigación o en procesos judiciales, pero de eso no tiene culpa la ciudad, ni deben perjudicarse sus vecinos.

Perfectamente se pueden hacer los informes y peritajes necesarios, y poner en disposición de los propietarios los vehículos para su recojo, y si en un plazo prudencial no los retiran de la comisaria o la vía pública, ese vehículo pasará al chatarreo.

Para ello se podría convocar a un proceso abierto y transparente de la empresa encargada de esto, seguro existirán interesados, para que pagando un monto adecuado se hagan de estos vehículos. Esos recursos podrían ir a un fondo para la mejora de infraestructura y equipamiento de las tan alicaídas comisarias, muchas a medio construir.

Esta solución no es muy complicada de ejecutar, solo en el Perú las comisarias y calles aledañas son cementerios vehiculares. (*) Abogado, master en acción política, especialista en gestión pública