Con o sin trabajo

Por: Francisco Diez-Canseco Távara ()*

El Día del Trabajo, que celebramos hoy, y cuyo origen se remonta a la lucha librada por los Mártires de Chicago para consolidar la jornada de 8 hrs en 1886, constituye, en sí mismo, una contradicción que, sin embargo, perenniza un hecho fundamental en la historia de la humanidad.

Por lo pronto, en Estados Unidos se estableció la celebración en otra fecha para evitar su utilización política por parte de los socialistas, estrechamente ligados a las reivindicaciones sindicales derivadas de la explotación laboral provocada por la Revolución Industrial en el siglo XIX.

La teoría marxista de la plusvalía interpreta a la inversa la teoría original desarrollada sobre la materia por Adam Smith, padre conceptual del capitalismo, ya que señala que el origen del capital es el tiempo laboral que los capitalistas explotadores dejan de pagar a los trabajadores.
Sobre esta base, los marxistas crean una pirámide argumental que sustenta la necesidad de desarrollar una “dictadura del proletariado” o sea un estado socialista que luego deberá disolverse para dar paso a un sistema comunista donde habrá una sociedad sin clases.

Esta utopía, que nunca ha existido, condujo a la aparición de los peores regímenes totalitarios en la historia de la humanidad que precisamente han conculcado en forma inmisericorde los derechos laborales.
Y son, al contrario, las democracias capitalistas las que han ido legalizando los derechos de los trabajadores, hoy universalmente reconocidos, incluyendo la designación del 1ro de Mayo como Día del Trabajo, pese a sus obvias connotaciones anarcosindicalistas.

Por cierto, la puesta en marcha de un sistema eficiente de derechos laborales y la maquinización y luego automatización de los procesos industriales destruyó la plataforma argumental de la teoría marxista que ha tenido que derivar sus banderas socialistas a otros campos.

Entretanto, el otro tema central ha sido el del empleo y el desempleo estrechamente ligado a aspectos de orden empresarial y de mercado que desnudan aún más la evidente obsolescencia de las tesis marxistas-leninistas. (*) Presidente del Consejo por La Paz/ Presidente de Perú Nación

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