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El diario de todos los peruanos
Opinión

Democracia boba I

11 Sep. 2017

Democracia boba I

En breve se cumplirán los 25 años de la captura de Abimael Guzmán, alias ‘Camarada Gonzalo’ y ‘Cachetón’, cabecilla de Sendero Luminoso y responsable de la mayor matanza criminal en nuestra historia republicana, superior incluso a la barbarie durante la Guerra del Pacífico y la invasión chilena al Perú. Esta semana que debería ser de celebración y festejos, nos presenta sin embargo un escenario de grave y lamentable preocupación.

Hoy debe salir en libertad Maritza Garrido Lecca, feroz guardiana y proveedora de lujos sospechosamente burgueses del cabecilla terrorista (recuerden los whisky y americanísimos cigarrillos Winston). Sin embargo, su salida es la primera de nueve que se deben producir este año, incluido la de Huatay.

Sin embargo, la libertad de estos cabecillas no es la única alarma; hay más de 350 sentenciados por terrorismo que han vuelto al magisterio, que 5 mil maestros firmaron los planillones del Movadef y, además de estar expuestos nuestros niños, pretenden tener una representación sindical, y no solo en el magisterio, también en los frentes regionales, organizaciones seudoambientalistas, incluso en los ronderos. Debemos sumar al Movadef, al Fudepp y a cuanta organización de fachada, dedicadas a capitalizar la ignorancia juvenil y captar incautos, usados como brazos políticos de los subversivos presos.
Todo esto sucede, mientras una fiscal pide las coordenadas satelitales y ubicaciones georeferenciales para ordenar la demolición de un infausto mausoleo de terroristas y que hoy se erige como vergonzoso monumento a la democracia débil que sufrimos. En paralelo, los marinos que cumplieron su deber al abatir a los subversivos sublevados y que convirtieron el penal de El Frontón en un bastión senderista, son presas de esta democracia boba y afrontan un nuevo juicio.
Hoy la justicia reivindica al criminal y desata feroz persecución contra los que enfrentaron ese terror e impidieron ese escenario distópico de sangre y tiranía con la que soñaban aquellos insanos delincuentes.

No olvidemos a los que se llenan la boca con aquello de ‘guerra interna’ o ‘conflicto armado interno’, para otorgar un estatus distinto al terrorista, o los que pretenden poner al mismo nivel al asesino y al militar, o intentan convertir en ‘luchadores sociales’ a crueles asesinos. No hacen más que echar sombras sobre la presencia hoy de Sendero Luminoso o el MRTA.

Hoy, aquellos que salimos a las calles a celebrar la caída de alias Cachetón y la estocada final del terrorismo; los que sufrimos las noches de apagón; quienes velamos a nuestros muertos destrozados por un coche bomba y los que debíamos ver noticieros que abrían con muertes, violencia y locura terrorista, observamos con perplejidad cómo se pretende voltear la Historia, convertir en asesino al héroe y a nuestras autoridades tratando de decidir si deben enfrentar la nueva estrategia o dejarlo debajo de la alfombra para evitar más problemas. (Continuará)