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Opinión

Democracia boba II

12 Sep. 2017

Democracia boba II

Por: Italo Oberto-Besso P.

(Continuación) Pero este indignante escenario no se produjo por generación espontánea. Los cabecillas de Sendero Luminoso y del MRTA desde los 90 ya habían desarrollado una estrategia que después fue enriquecida con los aliados de turnos (me resisto a utilizar el término ‘tonto útil’).

Por lo menos así fue revelada en su momento por los audios que registraban las conversaciones entre los terroristas y Javier Ciurlizza (*), entonces funcionario del Ministerio de Justicia que fueron difundidos en este diario.
Sin embargo, en el momento de gestación de este plan, tenía el problema de su imposibilidad de su ejecución, ante la falta de una correa comunicacional efectiva. Sin embargo, ni en su sueño más afiebrado, Abimael habría imaginado utilizar el odio a Fujimori a su favor.

Y ese fue su golpe de suerte. El afán de destruir todo lo hecho por la gestión fujimorista, llevó a los enemigos en el poder durante el paniaguato y el toledismo, a cuestionar los logros del régimen, escarbaron en los márgenes del error estadístico, pulieron las aristas de cuanto exceso encontraron, las excepciones las convirtieron en reglas y convirtieron mitos en verdades.

Es allí, cuando pusieron en entredicho toda la lucha contra el terrorismo y aparecieron los aliados circunstanciales y se reencontraron con compañeros de ruta: anularon condenas, redujeron penas y abrieron rejas. Construyeron, a partir de historias individuales, un prontuario alucinante de abusos y violaciones, equiparando en crueldad a terroristas con policías y militares.

Las ONG autodenominadas defensoras de derechos humanos y sus satélites lograron puestos de poder y a partir de ahí construyeron un esquema en el que los asesinos, por arte de magia, también eran víctimas.
Y la estrategia empezó a andar. La cereza en el pastel la puso la Comisión de la Verdad y la Reconciliación que narró una historia que terminó siendo oficial: la masacre perpetrada por Sendero era a partir de entonces ‘conflicto armado interno’; el terrorista, guerrillero o preso político, y el militar y policía, perpetuadores de delitos de lesa humanidad. Y eso pasó a los textos escolares y a las aulas.

Así, en una confusa historia, en el que los buenos también son malos, y los malos no son tan malos, crearon el germen para alimentar de socialconfusos y despistados jóvenes al Movadef y otros organismos de fachada de Sendero Luminoso.
De otro lado, los liberados se travistieron y pasaron de rabiosos terroristas a defensores del medio ambiente, a líderes sindicales y a dirigentes de frentes regionales que se disputan los cargos por el nivel de violencia que demuestran en sus protestas.

Los servicios de inteligencia acumulan informes que nadie quiere leer, mientras los ministros y autoridades cambian su discurso de acuerdo al público que tienen al frente, y aún no saben cómo actuar frente a este escenario, solo recordemos al ministro Basombrío lamentando de la democracia boba que vivimos. ¿Qué podemos esperar?
(*) Hoy el llamado Lugar de la Memoria y Reconciliación pretende sepultar esta verdad y proteger a funcionario caviar, aduciendo una supuesta manipulación. Los audios, por supuesto, están desaparecidos de la página web.