¿Donald Trump, una caja de Pandora?

Por: Alter B. Himerlfarb W.

La agudeza de la gente, no tiene límites. Precisamente ronda por las redes sociales, éste gracejo: “El Papa Francisco felicitó a Donald Trump, porque tiene rezando a todo el mundo..”

Es obvia la ironía de la frase: Ya como candidato, como presidente elegido y aún, hace unos días, como Presidente en ejercicio, se ha mostrado como un personaje “controvertido”, al dar declaraciones de una calidad que generan asombro, admiración, un poco de susto y hasta estupefacción.

O como diría Rubén Blades, “Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas”

El que un “Mogul”, (magnate en Inglés) como Trump, multibillonario sea el Presidente de los Estados Unidos, lo pone a uno a pensar que en realidad, podría él no estar detrás de hacer chanchullos, sino que es una persona honesta que no va a hacerle tumbadas al país ni a hacer negocios en beneficio propio.

¿Con qué criterio, Donald Trump, dueño de hoteles, en los Estados Unidos y en el exterior y dueño también del concurso-reinado de “Miss Universo” e inversiones, etc., manejará el país?

¿Como una empresa privada que debe dar réditos y utilidades o como una empresa de contenido social, donde debe haber operaciones para los más necesitados, sin gran ánimo de lucro?

¿Como un país que defenderá “a capa y espada” el capital privado, para que éste no se lesione y por lo tanto se incremente, o como un país que definitivamente se va a convertir de una vez por todas en el “sueño americano”, al llenar democrática y justicieramente los vacíos, falencias e irregularidades que han ido creando insuficiencias y deficiencias en la satisfacción integral de los servicio sociales. Algo así, como una correcta y debida redistribución del ingreso a través de una eficiente y profunda aplicación de los impuestos.

Indudablemente que los criterios con que se maneja a la empresa privada no son los mismos como se maneja la cosa pública. “De entrada”, una empresa privada, no está dispuesta a dar subsidio en forma permanente, ni hacer servicio social. En cambio la cosa pública, está obligada a dar servicio social. Está obligada a ofrecer servicios subsidiados a sus habitantes.

Su reiterada insistencia de que “(Los Estados Unidos de) América”, estará primero en cualquier tipo de negociación, es una forma cruenta de manifestar su deseo de hacer lo mejor para “América”.

Es obvio, que cualquier presidente de cualquier país, en teoría, persigue los mejores logros para el país que está gobernando. Pero lo que causa “urticaria”, es hasta donde ese intenso: “primero América”, dejará a un lado la igualdad y la justicia en los convenios y negociaciones binacionales. Da la apariencia de querer volver a la época del “Gran Garrote” de Teodoro (Teddy) Roosvelt o de la United Fruit Company, la compañía frutera que quitaba y ponía presidentes en toda América Latina.

Hasta dónde, la pragmática visión de un exitoso hotelero/inversor es equivalente a la diplomática visión de un Presidente.

El pragmatismo del “quiero todo” de una vez, lamentablemente no funciona en los asuntos políticos. Cuando Nixon viajó a China, en la llamada época de la “Guerra Fría”, a reunirse con Mao Tse Tung, lo hizo, pensando en el futuro, evitando una catástrofe, ya que de una u otra manera, para los Estados Unidos, un país de 250 millones de habitantes, le habría sido imposible contener, enfrentar .de cualquier manera a una población como la de China, de 2000 millones de habitantes. (El cuento es más complejo, pero ésa fue la esencia).

Por lo pronto, está procurando echar abajo el programa de salud de Obama, conocido como OBAMACARE y acaba de firmar la desvinculación de los Estados Unidos del TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) conformado por 12 países de la zona (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia; México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam) y ante lo cual, el Primer Ministro japonés, Shinzo Abe, ha manifestado, que sin el concurso de los Estados Unidos, el Tratado, “no tendría sentido”.

(*) Miembro A.I.E.L.C.

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