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Opinión

¿Donald Trump, una caja de Pandora? (III)

27 Aug. 2017

¿Donald Trump, una caja de Pandora? (III)

Por: Alter B. Himelfarb W.

Estos días han estado plagados de actos terroristas: El sábado 12 de Agosto en Charlottesville, Virginia, un joven de 20 años, James Alex Field, Jr., con problemas de esquizofrenia y a quien desde hace años se le conoce como simpatizante de Adolfo Hitler, arrolló con su carro a unos jóvenes que rechazaban una manifestación de grupos llamados de la “Supremacía Blanca”. Allí murió arrollada por éste sujeto, una joven de 32 años, Heather Heyer, dejando a unos 20 heridos.

Dentro de esos grupos de la “Supremacía Blanca”, aparece el “ Alt-Right” (el “Alt” es un apócope de “Alternative” que al pronunciarlo, suena como “All right”, como si estuvieran diciendo “Todo correcto”).

Charlottesville, es además, una ciudad pequeña de 50.000 habitantes y sede de la Universidad de Virginia. Es una ciudad universitaria, con una población flotante de cerca de 20.000 estudiantes, quienes después del semestre, regresan a sus hogares.

El 16 de Agosto, en Boston, Massachusetts, se cometieron acciones vandálicas contra un Memorial del Holocausto. Un joven, cuyo nombre no se hace público, porque el vándalo es menor de 18, destruyó unas torres de vidrio de 15 mts. de altura.
Un tercer caso, al otro lado del Atlántico, en Barcelona, el 17 de Agosto: Un sujeto manejando una furgoneta blanca, embistió durante un recorrido de 700 mts., a un grupo de personas que transitaban por una vía peatonal, “La Rambla”, segando la vida de 13 personas, entre ellas, 5 niños y dejando heridas a unas 100.

Un cuarto caso también en España, en la Costa de Cambrils/ Tarragona/Sur-Este de Cataluña), donde una decena de personas fueron heridas, algunas en estado crítico.

En éste tercer y cuarto caso, que comentaremos más adelante, el Estado islámico se adjudicó los atentados, –que es lo mismo decir, el Islam, por cuanto los países musulmanes, no se han dejado sentir-.

En los dos anteriores, acontecidos en los Estados Unidos, la situación se torna dolorosa y deprimente: Como un monstruo que ha estado hibernando por años, han aparecido movimientos como el ya mencionado Alt-right, el Neonazi, el Movimiento Nacional Socialista, el Consejo de Ciudadanos Conservadores, el Partido Estados Unidos Libertad, el Ku-Klux-Klan, que son grupos considerados racistas, o de la Supremacía Blanca

Doloroso, porque un país super-desarrollado como los Estados Unidos con todos los like de una gran nación, deslumbrante, maravillosa, pareciera que su parte espiritual y moral, hubiera permanecido postrada en la etapa cavernaria de su historia, un latente, retrógrado y reaccionario punto de vista que desborda la ansiedad de volver a la esclavitud y sometimiento de lo que no es blanco.

A manera de ejemplo, en Alemania está prohibido por Ley, hacer manifestaciones o desfiles en los cuales se honre de cualquier manera, al Nazismo con banderas, afiches, uniformes, melodías, etc…

Y he aquí que en nuestros Estados Unidos, con el estereotipo de la Democracia y la Libertad de Expresión, estos salvajes de la Supremacía Blanca, quieren evitar que la ciudad de Virginia, suprima en parques públicos, la estatua ecuestre de aquél General Robert E. Lee, quien luchó Guerra de Secesión/1861 a 1866, por eternizar la *esclavitud*(de los negros).
Y para ello, los racistas, neonazis, los Alt Right, el Ku-klux-klan y toda esa cáfila de organizaciones disparatadas, decidieron hacer una marcha, aireando las banderas del nazismo, del odio y la segregación racial. Hubo una contra-manifestación, obviamente por personas opuestas a ese oscuro y nefasto pensamiento, lo cual degeneró en confrontación entre los 2 grupos.

Inicialmente el Presidente Trump fustigó a los grupos supremacistas, ya que es normal que los responsables del conflicto, han sido esos grupos que están al margen de la Ley. Pero ese tire y encoge de Trump que se ha convertido en un perfil permanente de dar un paso adelante y dos atrás, terminó por “jalarle las orejas” a los dos grupos, repartiendo al 50% las consecuencias de la tragedia. Esa actitud pusilánime del Presidente, motivó una desbandada de algunos gremios económicos, asesores del mismo Presidente.
(*) Miembro A.I.E.L.C.