El desafío que tenemos

Por: Carlos Bruce

La solución de los problemas del país requiere de la participación de todos los poderes del Estado para lograr los objetivos con mayor eficacia. En esa línea, el descontento y el pesimismo que se estarían asentando en los sentimientos de la población, a pesar de las medidas que viene adoptando el gobierno para enfrentar los problemas del país, es un asunto que nos interpela a todos.

Siendo claro que vamos por el rumbo correcto, no sería bueno para el país que los esfuerzos del gobierno se vieran minados por un ánimo derrotista de la población. Más aun cuando este malestar se ve agravado con justa razón por las pústulas de la corrupción que han corroído las estructuras del Estado, involucrando a todos los gobiernos anteriores desde la década de los noventa.

Debería entenderse que lo que conviene al país es preservar la gobernabilidad, para lo cual es indispensable recuperar la confianza y la credibilidad ante la población, así como la representatividad que legitima a las autoridades. Al respecto, según las recientes encuestas nacionales, la aprobación ciudadana sobre los tres poderes del Estado y sus instituciones viene disminuyendo peligrosamente.

.Por lo visto, lo positivo que ha logrado el gobierno a la fecha no es suficiente ante la agenda nacional que está pendiente por desarrollar, a pesar de ir por buen camino. Más aún, cuando en estos días se ve la dimensión de los acuciantes problemas que tenemos que combatir, como son la corrupción y la inseguridad.
La población espera resultados concretos y no considera el tiempo de espera para implementar los recientes decretos legislativos emitidos por el gobierno para enfrentar los problemas que afligen al país. Así, a pesar de la alta aprobación de la gente ante estas medidas se percibe el descontento por su falta de efectividad inmediata.

A la luz de los acontecimientos reveladores del caso Odebrecht que están remeciendo a toda la clase política, la situación actual obliga a todos los actores políticos y poderes del Estado a cumplir con rectitud las funciones que les corresponden.

Se trata pues de una agenda nacional que por la envergadura de los problemas pendientes de resolver nos concierne a todos los peruanos.
(*) Congresista de la República

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