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El diario de todos los peruanos
Opinión

El gran reto que enfrentamos

02 Mar. 2017

El gran reto que enfrentamos
Carlos Bruce

Por: Carlos Bruce

De acuerdo con la realidad, la reciente nacional nos revela a la corrupción como el mayor problema, al lado de la delincuencia, que tenemos que combatir. Ello es más claro aún a raíz del caso de la mega corrupción brasileña que está remeciendo toda nuestra clase política amenazando peligrosamente la frágil institucionalidad del Estado.

Es muy desmoralizador comprobar que todos los gobiernos anteriores que sucedieron al fujimorato mantuvieron los tumores cancerosos de la corrupción en su seno, a pesar del daño terrible que significa para nuestra sociedad.
Hoy, el peligro que representa la corrupción se ha convertido en el grave problema que está enfrentando el gobierno. Sin combatir drásticamente este flagelo, lo demás no nos resarcirá de esta indignidad con que habíamos sido gobernados.
Ahora el desafío que tenemos es enorme, porque la podredumbre que ha corroído las estructuras del Estado es tal que sin la actuación decidida e implacable de los tres poderes del Estado no será posible tener éxito en esta gran batalla contra la corrupción.

Algo lamentable a destacar es la permisividad ante la corrupción que se percibe en grandes sectores de la población, además de la resignación al reinado de esta lacra en los distintos vericuetos del Estado. Esto nos muestra que estamos ante una lacra ominosa que amenaza nuestra integridad si no actuamos a tiempo.
En este contexto, hasta el último gobierno que tuvimos el peligro que se cernía sobre el país era que el flagelo de la corrupción llegara a convertirse en parte de la estructura del Estado, desde donde pudiera medrar mediante poderes paralelos.

Frente a este negro panorama, es la sociedad organizada que aprecia la decencia y la moral la que tiene que prepararse para emprender el gran combate desde todos los frentes y por todos los medios contra la lacra que amenaza con contaminarlo todo a su paso.

El desafío es norme para desterrar esa epidemia que lacera el tejido social y contamina la moral. Una lacra con la que no podemos resignarnos a convivir. Dejando de lado el desánimo y la desesperanza, los peruanos de bien habrán de prepararse para la gran batalla que hay que librar por el honor de nuestra patria.
(+)Congresista de la República