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Opinión

El momento del PPC

08 Jul. 2017

El momento del PPC

Por: Alfredo Lozada Bonilla

El Partido Popular Cristiano tiene 50 años de fundación. Es un partido maduro, cuajado, de ideas claras, y una doctrina vigente, la social cristiana, a prueba de balas, relativismos y “modernismos” mal llamados progresistas.
En los últimos meses, que llegan a años, el PPC (o los pepecistas) ha (hemos) parecido adolescente, inexperto, distraído, que ha permitido que rencillas, egos personales, entre dichos y mal dichos, se eleven a categoría de conflictos, forjando heridas, desconcierto y desconfianza. Somos los grandes defensores de la familia, de sus valores y de la dignidad de la persona humana, pero entre hermanos nos hemos dado duro.

Estos hechos y deshechos que han salido por la puerta de la casona de Alfonso Ugarte y penetrado las redes sociales, se han trasladado a los medios de comunicación y así a los seguidores y militantes de la que fuera una de las mayores fuerzas políticas del Perú.

Por tanto, el elector, que quiere solución a sus problemas para poder vivir mejor, ha castigado al PPC en los últimos procesos electorales, donde ha obtenido malos resultados, llegando a no tener representación en el Congreso de la República (algunos dirán mejor no estar ahí).

A pesar de todo esto, el PPC es la segunda fuerza municipal en Lima, resaltando así que el vecino sabe de la calidad de sus cuadros municipales que han dejado huella de gran gestión, siendo su icono la gestión de nuestro Presidente Fundador Luis Bedoya Reyes, el mejor Alcalde que ha tenido Lima.

El PPC nunca se ha ido pero parece estar ausente de la esfera pública, con sus dirigentes y militantes a la espera de que el líder, no un caudillo, diga que este letargo se acabó.

La juventud es divino tesoro, pero la experiencia es madre de todas las ciencias, y justamente Luis Bedoya Reyes, el hombre que debió ser Presidente del Perú pero el golpe de estado de Velasco Alvarado no se lo permitió, con lucidez y la certeza de tener en la palabra la verdad, vuelve a ser el referente que nos hace reflexionar y demuestra que en la política la humildad y prudencia son virtudes esenciales.

Los pepecistas hemos atendido y entendido, estamos trabajando para pronto salir de este entrampamiento que nos ata de manos y no nos deja hacer la buena política, que sabemos hacer, para la que hemos sido formados, sin corrupción ni tibiezas.

Es el momento del PPC y de los pepecitas de despabilarnos, valorar lo que somos y plantear lo que podemos hacer, decirle a los que nos creen fuera de combate que estamos vivitos y coleando, pero sobre todo al peruano, que tenemos muchas ganas de seguir trabajando por el Perú y de servir al prójimo, que no queremos más de malos ratos sino de grandes retos.
(*) Dirigente Nacional del Partido Popular Cristiano – PPC