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Opinión

El Papa, custodio de las llaves del “reino de los cielos”

03 Dec. 2017

El Papa, custodio de las llaves del “reino de los cielos”

Por: Néstor Scamarone

Al papa Francisco, de nombre secular Jorge Mario Bergoglio, cardenal argentino, también se le conoce como santo padre, sumo pontífice, romano pontífice, pontífice romano, vicario de Cristo, sucesor de Pedro y siervo de los siervos de Dios. A nivel internacional, el papa recibe el trato de jefe de Estado y el tratamiento honorífico y protocolario de Su santidad.

Conforme a la tradición católica, el papado tiene su origen en Pedro, apóstol de Jesús, que fue constituido como primer papa y a quien se le otorgó la dirección de la Iglesia y el primado apostólico. Hasta el pontífice presente, la Iglesia católica enumera una lista de 266 papas en los dos milenios de historia de dicha institución.

Como jefe supremo de la Iglesia tiene las facultades de cualquier obispo, y además aquellas exclusivas e inherentes a la cátedra petrina, como la declaración universal de santidad (canonización), nombramiento de cardenales y la potestad de declarar dogmas. Esta última es una de la más controvertidas, ya que implica la llamada infalibilidad papal, por la cual, conforme al dogma católico, el pontífice está exento de cometer errores en materias de fe y moral, pero únicamente si habla ex cathedra.

Popularmente se cree que PAPA (abreviado P. o PP.) es un acrónimo del latín Petri Apostoli Potestatem Accipiens: Recibiendo la potestad del apóstol Pedro.
Durante los primeros siglos de la historia del cristianismo, la expresión papa se usaba para dirigirse o referirse a los obispos, en especial a los metropolitas u obispos de diócesis mayores en extensión o importancia. Así, Cipriano de Cartago, por ejemplo, es llamado papa. La primera vez que se tiene constancia del empleo de esta expresión para el obispo de Roma es en una carta de Siricio (cf. Carta VI en PL 13, 1164), a fines del siglo IV.

Sin embargo, seguía utilizándose indistintamente para otros obispos. Hay que esperar a Gregorio VII para un uso ya exclusivo del obispo de Roma. Así el título de papa no es exclusivo de la Iglesia de Roma, pues era utilizado antiguamente por los principales patriarcas, hasta que fue cayendo en desuso, conservándolo el patriarca de Occidente (obispo de Roma), el de la Iglesia copta y el de la Iglesia ortodoxa de Alejandría.

La visión de la Iglesia católica de los relatos evangélicos en torno al apóstol Simón Pedro (conocido como san Pedro) resalta su preeminencia sobre los demás apóstoles: Jesús le da un nombre especial, Cefas (Roca en arameo) traducido al griego como πέτρος (Pedro) el cual señalaría la futura misión del apóstol.

Además, en los listados de apóstoles los evangelistas siempre lo nombran en primer lugar (a pesar de no haber sido el primero en recibir la llamada de Jesús), incluso utilizando el título de “el primero”. Con todo, el pasaje evangélico clave es Mateo 16, 13-20, donde Jesús más adelante hace entrega a Pedro de las “llaves del reino de los cielos” y se refiere a él como la roca sobre la cual fundaría su Iglesia. Luego de la resurrección, Jesús nuevamente le menciona su papel: “Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas”, donde apacentar en términos bíblicos es ‘gobernar’.