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Opinión

Francisco en El Cairo

04 May. 2017

Francisco en El Cairo
Martín Belaunde Moreyra

Por: Martín Belaunde Moreyra

A los cristianos en el mundo e igualmente los de otras creencias religiosas o sin ellas, la visita del Papa Francisco a El Cairo para concelebrar una misa con el Patriarca copto tiene un extraordinario significado. Representa un mensaje solidario de la Iglesia Católica frente a sus hermanos coptos, en un momento en el cual han sido objeto de dos ataques terroristas por adherentes al estado islámico, empeñados en borrar cualquier vestigio de fe, distinta de la que ellos quieren imponer con bombas traicioneras.

La visita papal trasciende de una visión específicamente religiosa para centrarse en la lucha del ser humano de afirmar su libertad ante los que solo piensan en la muerte para conquistar el mundo. Hoy las diferencias existentes entre las diversas ramas del cristianismo pasan a un lugar menos prioritario, ante el derecho del ser humano de manifestar su credo. Claro que este derecho no solo se aplica a los cristianos, sino a todas las comunidades de creyentes en el mundo e incluso a los que no tengan un pensamiento religioso. Implica la libertad del ser humano para escoger su fe, antes de que otros decidan mandarlo al otro mundo movidos por un culto de la muerte. La satisfacción fanática ante la muerte de otros debe ser vencida por quienes afirman su fe respetando la de los demás y, por cierto, defendiendo su vida y su libertad.

El Medio Oriente es una de las grandes cunas de la civilización humana. Ciertamente no la única, pero si es la región en la que se cruzaron diversas vertientes históricas y geográficas que dieron nacimiento a la cultura occidental. Pero el Medio Oriente no es solo la cuna de culturas, sino también de tres grandes religiones monoteístas, la judía, la cristiana y la islámica. Se ha dicho que el desierto es monoteísta, pero esa convicción en sus habitantes todavía no se traduce en una convivencia pacífica entre las tres religiones. En los últimos milenos de la historia el Medio Oriente ha pasado de una dominación a otra. Hasta 1918 el dominio fue predominantemente turco. A partir de 1919 precariamente anglo-francés con las primeras manifestaciones de la independencia árabe. Después de 1945 apareció el Estado de Israel y eclosionó el nacionalismo árabe, combinado con la emergencia del petróleo y la Guerra Fría. De ser cuna pasó a ser polvorín y arsenal de todo tipo de armas, posiblemente la nuclear desarrollada por Israel. En el Medio Oriente se entrecruzan todas las ambiciones de poder de adentro y de afuera, la rusa y la norteamericana con sus respectivos aliados, afirmadas en un balance inestable de fuerza y destrucción.

En medio de esta turbulencia, ¿por qué se ataca a los coptos? Son una minoría del 8% en Egipto y la mayoría en Etiopía, que ni siquiera limita con el anterior. Los coptos son los antiguos egipcios que adoptaron el cristianismo durante el imperio romano y decidieron conservarlo después de la conquista árabe. En Egipto fueron tolerados y hasta respetados en ciertos momentos. No son un peligro para nadie, pero si un estorbo por su sola presencia. Hace bien el Papa Francisco en defenderlos.