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Opinión

Francisco: Reconciliación, perdón y misericordia

11 Sep. 2017

Francisco: Reconciliación, perdón y misericordia

Por: Néstor Scamarone

La visita del Papa a Colombia me causó una reflexión extraña y un pedido angustioso de paz que quería penetrase en mi alma, nada extraño ante las recientes pruebas nucleares y tormentas como jamás vistas en el planeta tierra; pero, pensé en las palabras del Beato Juan Pablo II: No tengais miedo”.

Al parecer el hombre camina dentro de una moral acomodada a sus escondidas bajas pasiones y es así que se emociona con la mano derecha de sus pensamientos y con sus santos de cabecera y llora y se conmueve ante el Papa Francisco, como lo vienen haciendo en Colombia, mientras que con la mano siniestra pide y defiende la cultura de la muerte y aplica el rumor y la duda a su prójimo. ¿Esto es ser cristiano? O es ser profunda hechura del mal, y es que el diablo siempre se esconde en el inconsciente de nuestro ser y no deja que nuestro foco de la conciencia se manifieste de colores rosas y celestes. Bueno ahí está la verdadera lucha del hombre y ésta consiste en buscar la verdad, no afuera de nosotros, sino en nosotros mismos.

También a la Iglesia del Siglo XXI le alcanza el zarandeo, Sensibilidades religiosas maltratadas, expresiones de la fe que ofrecen menos garantías, comportamientos diversificados, sectas y más sectas y el maldito terrorismo de ideas y manos ensangrentadas, al parecer la embarcación de Pedro es muy maltratada.

“Pedro experimenta su pequeñez, lo inmenso de la Palabra y el accionar de Jesús; Pedro sabe de sus fragilidades, de sus idas y venidas, como lo sabemos nosotros, como lo sabe la historia de violencia y división de vuestro pueblo que no siempre nos ha encontrado compartiendo barca, tempestad, infortunios. Pero al igual que a Simón, Jesús nos invita a ir mar adentro, nos impulsa al riesgo compartido, a dejar nuestros egoísmos y antisistemas en contra del ser humano y a seguirlo. A perder miedos que no vienen de Dios, que nos inmovilizan y retardan la urgencia de ser constructores de la paz, promotores de la vida”.

¿Por qué temer? Jesús se levanta e impera a las fuerzas desencadenadas; el viento y el mar se calman. ¿Por qué temer como los que no tienen motivos de esperanza? ¿No navega con nosotros el Dueño de la vida? – El no es un pasajero en tránsito, Dios se ha embarcado definitivamente con nosotros y a unido su suerte a la de la embarcación. Hemos embarcado al Dueño de la vida y éste es el fundamento de nuestra esperanza, a pesar del zarandeo que hace peligrar la nave.

Leíamos en “Dios cada día” de Bastin, Pinkers y Teheux: “La fe jamás es descanso, la fe se vive en la vida, frente a toda clase de vicisitudes” Nosotros compartimos los titubeos de todos los hombres, nosotros compartimos sus equivocaciones y erradas opiniones y hasta las hechas para el mal, así como hedonismos, consumismos y profunda cultura de la muerte, somos solidarios de sus errores, nos intranquilizamos por el porvenir. Pero tenemos la certeza de que Dios está en la misma embarcación que nosotros y nos conducirá a buen puerto. Pues se despertó de mañana – quizá alguien pensará que la muerte podría más, pero El se levantó para cuidarnos y esperarnos. Recemos por el Papa Francisco y que de Colombia la embarcación deje de zarandearnos.