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Opinión

Guerra EEUU vs. México

17 Aug. 2017

Guerra EEUU vs. México

Por: Pedro Godoy.
SANTIAGO DE CHILE.- México padece, en 1845, la amputación de su provincia de Tejas. La estrategia de Washington es primero instalar inmigrantes. Amparados por la Casa Blanca se proclaman independientes. Nace así la República de Texas que luego se incorpora a EEUU. México ante el secesionismo se ve empujado al choque armado. Cubre el bienio 1846 a 1848, El enfrentamiento es otra victoria del Coloso del Norte. Como balance se anota que México pierde la mitad de su suelo. Lo engulle el voraz vecino. Varios factores explican la debilidad mexicana. Uno es la inestabilidad generada por el crónico enfrentamiento entre facciones y la infiltración foránea.

Olfateando la debilidad mexicana casi encima de la apropiación de Texas la Casa Blanca le propone la compra California y Nuevo México. La negociación no encuentra eco y entonces estalla la conflagración. Tropas estadounidenses al mando del general Zacarías Taylor avanzan hacia el sur que Texas considera su frontera. México estima tal maniobra como agresiva y en abril de 1846 despacha tropas hacia esa zona. A su vez, el presidente Polk afirma que el avance mexicano era una invasión del territorio estadounidense y el Capitolio declara la guerra a México el 13 de mayo de 1846. Será una colección de triunfos yanquis y una pirámide de derrotas mexicanas.

Sobre el país flamea el pabellón de las barras y las estrellas. De aquella guerra se anotan batallas como Palo Alto, Resaca de la Palma y Buena Vista. Los norteamericanos desembarcan en Veracruz. Entre otras ciudades, toman Matamoros y Monterrey. México se niega a reconocer su derrota y cae en poder del invasor la capital. Simbólica resistencia oponen los cadetes del Colegio Militar. Un tratado suscrito el 2 de febrero de 1848, restablece la paz. El rio Grande pasa a ser la frontera norte de México que se reitera pierde 2.400.000 km2. EEUU acorde con la doctrina del destino manifiesto incorpora un enorme patrimonio territorial que lo convierte en bioceánico.

De esta conflagración se registran varias interrogantes. Una es que el país ultrajado baja la cabeza optando por la resignación. Al parecer no hay resentimiento ni menos revanchismo. Nunca hubo protestas ni reclamaciones. Aunque Washington viola todos los convenios de respetar a los habitantes mexicanos de ese territorio, el país de origen no los secunda. Un trabajo de archivos diplomáticos y una revisión de la prensa de la época permitirá detectar cual es la actitud de los países de nuestra América respecto a ese choque armado. Tarea pendiente es indagar amplitud y profundidad de tal supuesta amnesia.