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Opinión

Hacia el poder constituyente

14 Feb. 2017

Hacia el poder constituyente
Javier Valle Riestra

Por: Javier valle Riestra

Lo he dicho infinitas veces y ahora lo repito: tenemos que convocar a un Poder Constituyente. La situación en el Perú es dramática. El Poder Constituido está en quiebra; no funciona, pero no podemos disolverlo porque equivaldría a un golpe de Estado. La Carta Constitucional de 1993 es la más inferior de las que hemos tenido en los últimos cien años.

El unicameralismo construido por pragmatismo ha resultado mediocre y trunco. Por eso deberíamos agitar las conciencias en universidades y sindicatos para lograr el objetivo e ir a una asamblea de seis meses que refacciona el Estado. De ese poder de los poderes saldrá un parlamento bicameral de Diputados y Senadores; un Tribunal Constitucional autárquico y un Poder Judicial realmente autónomo.

Esta novísima Constitución deberá construirse previendo la futura unidad continental. Vale decir que estaría preparada para fusionarse con otros Estados indoamericanos. Efectivamente si no actuamos así vendrá un golpe de Estado que arrasará la pseudo institucionalidad actual creando el caos y eso no es lo que buscamos. Adelantémonos a los acontecimientos.

Por eso vaticino desde hoy febrero del 2017 que debemos ser profetas del futuro y no profetas del pasado. Si no se actúa así PPK, terminará derrocado y exiliado en la versión más benigna. De lo contrario, en caso de hipotética resistencia, podría terminar apresado y procesado. Eso es cada día más próximo e inminente.

Fijémonos en las cifras. Comenzó su mandato irregular hace seis meses con un artificioso 80% hoy tiene alrededor de 30%. Por eso lo más sabio para PPK y los defensores de su sistema es convocar, como ya dije, al Poder Constituyente. ¿Pero qué cosa es el Poder Constituyente? Es el Poder de los Poderes; la plenitud del Poder.

Si se aferran a la situación actual solo hay dos salidas, insisto y repito: la abdicación de PPK y su autoexilio o en su defecto un golpe arrasador, que disolverá al Congreso y depondrá a todos los altos cargos de la República. Producida esa situación nos encontraremos con algo no deseado, un gobierno transitorio cívico-militar que convocará al Poder Constituyente para acabar con la pseudo constitucionalidad actual.

Por eso, como no quiero aparecer como agorero de desastres, invito a los partidos y a sus líderes a buscar una solución dentro de parámetros no golpistas sino fruto de un consenso nacional multipartidario. Propugno una pacífica solución menchevique y no una bolchevique violenta.