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El diario de todos los peruanos
Opinión

Hay que despertar ¡YA!

08 Aug. 2017

Hay que despertar ¡YA!

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

Hace apenas unos meses parecía que todo el Perú se ponía del pie. Las secuelas más importantes del niño costero eran sin dudarlo las acciones coordinadas de ministros ágiles, que como satélites tenían todo bajo control, con programas territoriales repartidos en cuotas de poder, un primer ministro empujador, que parecía esos japoneses que son contratados para hacer que todo mundo entre al vagón de tren en el metro de Tokyo, con indicadores claros, con hojas de ruta, con respuestas contundentes, aunque uno no estuviese de acuerdo, la cosa parecía caminar.

Dicen que el COEN instalado durante el niño costero, caminaba bien, porque una consultora de talla mundial estuvo detrás empujando. Qué bueno. En medio del desastre y de imágenes paganas de una viceministra extasiada en su viada personal, igual las cosas se sentían caminar. Una sola fuerza, el Presidente de la República dejó de bailar y salía a decir las cosas que había que decir. Pero un buen día, el desastre se fue y se instaló nuevamente la apatía, la burundanga, el bailecito y el hueveo nuevamente se apoderó de los pasadizos del poder. La emergencia pasó, y con ella, la fuerza y el empuje. Ahora todo está nuevamente en aparente zozobra. Incluso el fujimorismo se apagó la izquierda de hizo añicos y expiró y hasta los Humala Heredia, en cana, se apagaron para siempre; nadie se acuerda de damnificados, desahuciados, abandonados, víctimas del clima y de la indiferencia. Nuevamente, somos indiferentes ante la indiferencia, sin afectos, sin cuestionamientos, sin dolor.

Entre tanto, aprovechando el pánico, huelguistas de Educación y Salud se apoderan de las calles, con o sin razón, como en un baile de zombies, donde nadie entiende bien qué y por qué hacen lo que hacen, salvo los terrucos agazapados tras algunos tontos útiles y otros no tan tontos pero igual de inútiles, jodiendo la agenda de los que sí reclaman con legitimidad. Y cada día nos olvidamos de los pendejitos recientes (contralores, consultores, conspiradores, constructores, corruptores, etcéteras) y cada día, parece que el país amanece con menos ganas de empujar el carro, ya no atormentan los muertos y heridos del transporte, ya no desesperan los raqueteros y rateros de farmacias, la cosa se enfría en el país. Vivimos un aparentemente enfriamiento global.

¿Qué debemos hacer? ¿Rogar porque venga otro Niño? ¿Un sismo? ¿Un cisma a la venezolana?
Hay que despertar, ¡Ya!