INDECOPI y la libertad de opinión

Por: Jorge Rochabrunt

Me tomo un espacio de mi columna de opinión de todos los martes para responder una carta (amable y respetuosa) de parte de la gerente de promoción y difusión del INDECOPI, la señora periodista, Carmen Sandoval Coronado. Resalto que el contenido de la carta, escrita en tonos respetuosos, viene de una profesional y servidora pública, con quien discreparé en parte de su solicitud de rectificación, pues ella invoca la Ley 26775 del derecho a rectificación.

En fechas pasadas publiqué una columna sobre mi OPINIÓN respecto de la efectividad del programa “Aló No Insista” creado por ley e implementado por INDECOPI para evitar que empresas que yo considero inescrupulosas, sigan invadiendo la privacidad de las comunicaciones llamándonos todo el día para ofrecernos sus buenos servicios, en la mayoría de los casos sin autorización previa, usando ilegalmente nuestros datos reservados para inundar servicios de call center en Perú y otros países.

Para ello, como bien dice la funcionaria de INDECOPI que el sistema se ha creado por mandato legal ella tiene razón pero no era el fondo de la opinión. El caso es que la señora Sandoval me pide rectificar –no sé qué parte realmente- pero le digo lo siguiente:

Respecto a mi “contrato” con INDECOPI en ALO NO INSISTA, dice que recién desde el 16 de abril se implementaría en rigor la protección de mis datos de teléfonos. Por lo tanto toda queja mía pública o privada anterior a ello, carecía de fundamento. Pero señora, el sábado y el domingo últimos, por ejemplo, hemos seguido recibiendo llamadas, igual que mi esposa. Y eso sigue ocurriendo (menos que antes es cierto) Lo que debo hacer, de acuerdo al procedimiento, es perder mi tiempo, haciendo la reclamación del caso y todo lo que ello conlleve. Ese es mi punto principal. Ciertos parches que la ley y el Estado crean para “proteger” a los ciudadanos de los abusos de las corporaciones, me aterran y me INDIGNAN, porque no son soluciones de fondo.
Pero eso señora, es mi OPINIÓN, a la que tengo derecho por mandato de la Constitución del Perú y por la que no existe delito. Si me siento mal atendido por ese servicio y que estoy en desacuerdo con ese parche que es ALO NO INSISTA es mi decisión y prerrogativa creerlo. No importa que usted diga lo contrario, ni que la gran mayoría de los ciudadanos se sientan satisfechos. Ellos con su opinión y yo con la mía.

Ahora, si usted necesita que yo me rectifique de algún dato, de alguna inexactitud, pues ya lo hice sobre las molestias hasta el 16 de abril. Pero sigo creyendo, por lo que sigue ocurriendo, que el servicio es malo y que es una de las tantas cosas increíbles que tenemos que soportar como ciudadanos: parches y paliativos contra los abusos de las grandes corporaciones.

Finalmente, comprendo su rol. Sé que INDECOPI le paga su sueldo para eso. Pero no le paga para que yo cambie mi opinión. Eso lo hará el propio servicio, no una carta solicitando rectificación. No dudo de su honorabilidad ni de su valor profesional. Dudo de este servicio específico de INDECOPI (oiga, me parece que INDECOPI es una buena institución, que hace muchas otras cosas buenas) y dudo que eso solucione el fondo de este asunto. ¿Les resulta tan difícil aceptar que alguien no esté de acuerdo con ustedes en algo?
Esto es una diferencia entre los aspectos legales y la realidad. Por ejemplo, las instituciones del Estado debieran cumplir la vigencia de la ley 24898 de contratar a periodistas profesionales colegiados, pero muy pocas instituciones lo hacen y nadie es sancionado por la justicia por ello. Hay cosas más allá de las leyes, como el sentido común o la necesidad de cambiar las cosas. Usted me pide rectificación porque cree que esa es la manera de frenar mi opinión, apoyada en la ley. Y argumenta que mi “simple” opinión no tiene valor frente a la mayoritaria opinión del resto. Analice bien ese argumento, con serenidad, y verá que surgen conceptos muy graves detrás de ese sustento.

Igual le agradezco los términos de respeto de su carta. En serio. Informe a sus superiores que me rectifico en mis errores de información, si lo hubiere, en el artículo cuestionado por ustedes, pero que nunca voy a aceptar que me obliguen a cambiar mi opinión, solo porque a ustedes no les guste.

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