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Opinión

La justicia habló

05 Aug. 2017

La justicia habló

La justicia habló y el silencio (en las redes) se impuso. Ni bien se hizo pública la resolución de la Sala de Apelaciones, los juristas y líderes de opinión callaron, como si guardaran luto por Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia.

No falta quien señala que aquel silencio es por el cargo de conciencia o la culpabilidad en una campaña lacrimógena para lograr la salida de los dirigentes del Partido Nacionalista.

Sin embargo, debemos decir que esta resolución es una buena noticia y no nos referimos al destino que deben enfrentar la pareja Humala Heredia y su familia. No celebramos la desgracia ajena.
La decisión judicial es una buena noticia, porque demuestra que no se deja pisotear o presionar ante operadores mediáticos y judiciales que pretendieron torcer la ley y distorsionar la decisión de los magistrados.

La sala de apelaciones que preside César Sahuanay, demostró la independencia necesaria para cumplir con la delicada misión de administrar justicia.

Los principales derrotados aquí son aquellos que se creían tan líderes de opinión que podían incluso adelantar juicios que tenían más valor que una resolución judicial, porque incluso eran capaz de cuestionar y pretendían acorralar jueces, con amenazas y ‘consejos’, para que asuman su posición como válida.

Hasta ayer, antes de que se hiciera público la resolución, aquellos defensores, disfrazados de analistas y juristas, insistían en la necesidad de liberar a la expareja presidencial en nombre de la unidad familiar y de ‘Les juro, no se van a fugar’.

Incluso, un exparlamentario, quien fuera pisoteado hasta el último momento del gobierno humalista, negándole recursos para su propia campaña electoral, y que, después de revelado el ‘aporte’ del chavismo y de Odebrecht a la campaña electoral del 2006 y del 2011, dijera sentirse decepcionado y traicionado, lanzó una nada asolapada defensa que pasaba por ‘Son solo dichos de Barata y de Odebrecht’, ‘no hay pruebas’, ‘por qué no se encarcela a Keiko Fujimori’ y que ‘el peor castigo es la sanción en el voto’. Una vergüenza.

Bueno, nada de eso sirvió. César Sahuanay Calsín, Iván Quispe Aucca y Jessica León Yarango demostraron que un juez puede y debe ser independiente y valiente, y abrió una luz de esperanza para alcanzar justicia.