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Opinión

Más hambre en el mundo

19 Sep. 2017

Más hambre en el mundo

Por: Andiolo Zevallos

Cada cinco segundos muere un niño. No de tuberculosis, no de paludismo, ni de Sida. Aunque duela decirlo, muere de hambre. Este flagelo y sus causas matan a 25,000 personas cada día, y la ONU dice que va en aumento.
El primer Objetivo de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas establecía tres (3) metas para el año 2015: reducir a la mitad el número de personas que sobreviven con ingresos menores a un dólar por día; buscar el empleo productivo y el trabajo decente, y por último reducir a la mitad la cantidad de personas que padecen hambre en el mundo.

Lamentablemente, este propósito no se ha cumplido. Es más, según el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2017; el hambre volvió a aumentar el año 2016, para alcanzar a 815 millones de personas, el 11 % de la población mundial; 520 millones en Asia, 243 millones en África y 42,5 millones en América Latina y el Caribe.
Los años pasan, la población aumenta y la producción de alimentos no es suficiente pese a los propósitos de nuestras autoridades. “El primer imperativo es alimentar a los hambrientos. No podemos permitirnos seguir atrapados en la crisis. Para asegurarnos de que habrá alimentos mañana, debemos actuar hoy y dar a los pequeños agricultores el apoyo que necesitan para mejorar su próxima cosecha”, decía Ban Ki-moon, calculando que para el 2050 seremos más de 10,000 millones de habitantes.

Sin duda, derrotar el hambre es un propósito enorme que abruma a la población mundial. Los gobiernos deben encontrar fórmulas viables para producir alimentos de calidad y satisfacer las necesidades más elementales del ser humano. Lamentablemente, pese a esta realidad y las cifras crudas y dramáticas, algunas potencias se han empecinado en convertir alimentos en combustible.

Por ejemplo, una tonelada de maíz puede producir 413 litros de etanol, equivalentes a 110 galones de combustible. Con esa cantidad (una tonelada de maíz) un automóvil puede recorrer 2,800 kilómetros. Muy bien, pero simultáneamente es culpable de la muerte por hambre de millones de seres personas en el mundo.

La FAO advierte que, “La capacidad futura de la humanidad para alimentarse está en peligro a causa de la creciente presión sobre los recursos naturales, el aumento de la desigualdad y los efectos del cambio climático”. Es hora de actuar con responsabilidad y no ser parte de la destrucción.