logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

Matando el futuro

28 Nov. 2017

Matando el futuro

Por: Andiolo Zevallos

Según cifras de la UNICEF, cerca de 300 millones de niños de 2 a 4 años en todo el mundo, son habitualmente víctimas de algún tipo de disciplina violenta por parte de sus cuidadores (padres, hermanos, padrastros y profesores); mientras que otros 250 millones, son castigados por métodos físicos.

Añade que cada 7 minutos un adolescente es asesinado en algún lugar del planeta, y que sólo el año 2015, la violencia costó la vida de 82.000 menores en el mundo. Escalofriante, si consideramos que son a ellos, a quienes debemos brindar nuestro mayor esfuerzo y cuidado para garantizarles una vida digna.

Lo más triste es saber que en pleno siglo XXI, más de 1.100 millones de cuidadores (padres, primos, hermanos y profesores) consideran que el castigo físico es necesario para criar o educar adecuadamente a los niños.

Intolerable. La familia es el primer escalón y el colegio el segundo nivel para formar, educar y socializarlos, para que puedan desenvolverse en la sociedad; sin embargo, es aquí donde se les infringe los golpes más certeros que marcan su desarrollo personal y social. Más allá del daño innecesario y del dolor que causa el maltrato, la violencia afecta su sentimiento y destruye su autoestima.
La Convención sobre los Derechos del Niño dice que los Estados, del cual el Perú es parte, deben asegurar la protección y cuidado de los niños, determinando además, que los padres tienen obligaciones comunes en la crianza de sus hijos; ratificada por la Constitución Política del Estado.
La violencia contra los niños y adolescentes incluye el abuso, el maltrato físico y mental, el abandono, la explotación, el abuso sexual, pero también la indiferencia, también de las autoridades. Esto ocurre en el hogar, las escuelas, guarderías y en las calles de nuestra ciudad.

Diariamente, miles de niños y niñas en el Perú son maltratados física y psicológicamente por sus padres, madres, parientes, profesores, o por cualquier adulto que considere al castigo físico como normal, aceptable y necesario. Pero esto puede afectar la salud física y mental, y perjudicar su habilidad para aprender y socializar.

En Perú, la Ley 30403, prohíbe el castigo físico y humillante, que debe garantizar el buen trato y evitar el uso de la fuerza para corregir y controlar la conducta de niños, pero éstas prácticas no se han erradicado; siguen siendo muy frecuentes.