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Opinión

Odebrecht creaba y reclutaba presidentes

15 Feb. 2017

Odebrecht creaba y reclutaba presidentes
Ricardo Sánchez Serra

Ricardo Sánchez Serra

Odebrecht es un operador cuyo objetivo era tomar los recursos del Estado y su “modus operandi” era “hacer” presidentes o corromperlos.
Sus operadores no eran los ministros o viceministros, ni los comités de adjudicación, sino la cabeza del poder político que controla el Poder Ejecutivo y el presupuesto de la República, así como el aparato del poder parlamentario que se hace por formar mayoría. La dama de compañía es la gran prensa, parafraseando a Genaro Delgado Parker: “la opinión pública, esa puta mía”.

Es el modelo con que operan. Lo que se está viendo hoy es lo que repite la congresista Jenny Vilcatoma de lo que le dijo el entonces ministro Daniel Figallo, en julio del 2014: “Odebrecht pone y saca presidentes, es dueño del Perú y dueño de Latinoamérica”. Ahí tienen el caso de financiar las campañas presidenciales en Chile, Colombia, Brasil, El Salvador y Panamá, es lo que se ha descubierto hasta el momento.

La tragedia es que Vilcatoma está sola, así como la lucha anticorrupción; está sola.
El modelo es que si un aspirante tiene dinero, pelea la candidatura, eso ocurre el 2006 y la gran prensa no permite visualizar otros candidatos. La estrategia de Odebrecht no es solo dar coimas y ganar licitaciones, sino más bien gobernar a través de estos testaferros que han ejercido el más alto cargo, a quienes ha llevado con sus recursos económicos y de medios de comunicación, es decir, dinero para la campaña y para el control de medios.
Como expresó el escritor Frank Herbert: “La corrupción lleva infinitos disfraces”.
En los años 2006 y 2011 se repite la figura, a lo que llamamos poderes fácticos resultan los protagónicos en la toma de decisiones en el Perú y apabullan al elector con ideas para eliminar competidores: “este es demasiado viejo” o “este no come chicharrones”. Como afirma Tagore: “Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas”. No hay que dejarnos apabullar.
En el 2011 la elección fue entre Humala y la señora Fujimori. Humala tuvo que ser garantizado por Vargas Llosa y el lobby del fugitivo Toledo, pero también financiado y publicitado por los grandes grupos que concentraban el poder mediático, especialmente la TV y la radio, que demostraron no ser neutrales. A Humala lo “capturaron” muchos millones de dólares para su campaña desde el 2006.
La corrupción es muy dañina, pero muchos peruanos no la comprenden, la ven lejos, no creen sentirla. Dice Manes: “La corrupción está en todos lados, en todos los países, eso lo sabemos. La diferencia es que si uno mira el largo plazo descubre que la corrupción impide que un chico coma, o que un hospital tenga insumos.”
La reforma política es la única que puede curar esta enfermedad, reforma electoral, financiamiento de la política y nueva estructura de los medios de comunicación. Hay que tener voluntad política para hacerla, sino la plaga continuará haciendo estragos años tras años.