Panamericanos versus El Niño: falsa disyuntiva

Por: Martín Belaunde Moreyra

El año 2009 todo el Perú, aplaudió el brillante discurso de Alan García pidiendo para el Perú la sede de los Panamericanos. Nadie se acordó de El Niño, que nos había afectado muy seriamente en el bienio 1997/98 y con menor intensidad en el 2002. Los esfuerzos de Alan García no fueron suficientes, pero llegamos segundos. En el 2013 repetimos el intento con Ollanta Humala, logrando el objetivo deseado y el Perú fue designado sede para los Juegos Panamericanos del 2019. Por cierto que nadie objetó y todas las autoridades, comenzando por la alcaldesa de Lima, se sumaron al coro de alabanzas. Sin embargo, algún tiempo después, a causa de las deficiencias y gastos excesivos en el Brasil por el Mundial de Fútbol y las Olimpíadas, se sintieron voces discrepantes. La crítica tenía lógica, el privilegio de la sede deportiva se había convertido en fuente de dispendio y corrupción, con obras sobrevaluadas y sin ninguna utilidad.

En el Perú, mientras tanto, el gobierno de Humala se sentó sobre sus laureles y el Ministerio de Educación bajo la conducción de Saavedra, avanzó con pies de plomo en los preparativos para los juegos del 2019. Con el nuevo gobierno de PPK se reevaluó la materia, tomándose la decisión de seguir con el reto. Quizás en ese momento nos habríamos podido retirar con mayor decoro, pero prevaleció el “frívolo” criterio de cumplir la palabra. No obstante, sí se analizó la magnitud de las obras que fueron recortadas considerablemente, reduciéndolas a un costo bastante menor del inicialmente previsto. Además, se cambió de autoridad ejecutora e igualmente de ministerio supervisor en razón del carácter constructivo del desafío.

¿Qué está en juego en estos momentos? El Perú ha sido víctima con un año de retraso del fenómeno El Niño, ahora llamado costero. Lo esperábamos en el 2016 con presupuesto, obras y trabajos pero no vino. Ese presupuesto de S/. 6,000 millones no se gastaron y ahí está. Ahora si vino El Niño y golpea muy fuerte en la costa norte y central desde Tumbes a Ica, Lima incluida. El gobierno reaccionó y está destinando S/. 2,500 millones para atender el desastre, suma que podrá ser ampliada. Mientras tanto, continúan los preparativos de los Panamericanos con un presupuesto del orden de S/. 3900 millones de soles, de los que se habrían gastado alrededor de S/. 700 millones. ¿Qué hacer? Que lo no desembolsado se destine a las necesidades de El Niño. Pero si todavía hay fondos no gastados cerca de S/. 5,000 millones de soles. No importa, que se agregue el dinero de los Panamericanos ¿Y qué pasa con lo ya gastado? Que se lo lleve el viento.

Me pregunto, ¿cabe tener ese criterio? El “frívolo” compromiso asumido también que se lo lleve el huaico. La multa de US$ 50 millones, muy simple no la pagamos y si la ODEPA protesta, piña como dicen los chicos. ¿Y la prohibición de no ser sede de ningún evento deportivo en los próximos 20 años? Ya veremos, después de todo siempre perdemos en los deportes. Estamos poseídos de una lógica simplista de huir a la primera dificultad. Tenemos que poder atender las necesidades del Niño y realizar los Panamericanos. El Perú lo demanda. Esa es mi modesta opinión.

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