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Opinión

¿Para qué sirve la libertad de expresión?

29 Mar. 2017

¿Para qué sirve la  libertad de expresión?
Martín Belaunde

Por: Martín Belaunde Moreyra

Esa es la primera pregunta que me formulo cuando leo acerca del Proyecto de Ley N° 1027, presentado por las congresistas de Fuerza Popular Alejandra Aramayo y Úrsula Letona, sobre la protección de los ciudadanos respecto de los medios de prensa en general. Sin duda más de un ciudadano puede haberse sentido agraviado por alguna divulgación periodística, radial o televisiva que difunde una noticia o un hecho falso que afecta su honor, reputación o imagen. Eso ha ocurrido muchísimas veces y ha sido objeto de pedidos de rectificación e incluso de demandas judiciales y denuncias penales por delitos contra el honor.

Todavía recuerdo el caso de una conocida periodista en el ramo de noticias escandalosas, condenada a prisión efectiva por haber difundido un hecho falso relativo a un futbolista.La prensa puede ensalzar o arruinar o una persona, no en vano se le dice que es el cuarto poder, pero esa capacidad tiene límites y es más frágil de lo que se piensa. Pero de ahí a intervenir en el manejo de las empresas periodísticas, indicando a quien no pueden nombrar para dirigir medios e instalar “veedurías ciudadanas” a fin de proteger al público hay un larguísimo trecho. Esto último significa una intromisión indebida en el ejercicio de las libertades de empresa y de expresión. ¿Los “veedores ciudadanos” presuntamente dependientes del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (sic) le van a decir al director del medio qué publicar o no publicar? La idea es absurda por donde se le mire. Implica instaurar una censura previa a los medios.

¿Por qué el llamado cuarto poder tiene muchísimos flancos débiles? Por algunas razones elementales. En primer lugar, tiene como enemigo potencial al gobierno de turno y por lo que estamos viendo al Congreso del momento, sin perjuicio de los tribunales que pueden dictar sentencias arbitrarias condenando a prisión a periodistas y fijar sumas impagables por daños y perjuicios. Lo hemos visto en Ecuador durante la presidencia de Correa. En segundo lugar, porque los medios dependen del avisaje y tienen como clientes al Estado y las empresas que pueden sentirse ofendidos por sus críticas. Eso le acaba de ocurrir al comentarista radial a quien le cancelaron su programa por presión de los avisadores presuntamente ofendidos por sus expresiones. En tercer lugar, porque los medios deben tener en cuenta el humor público, muy variable según las circunstancias, que puede determinar una caída en las ventas. En cuarto lugar, algo antes inexistente, los medios se han encontrado con una tremenda competencia, las redes sociales que difunden las noticias y llegan a todas partes. Hoy día la prensa en todas sus formas ha perdido su exclusividad en el negocio de la información. Y no sabemos cuál será la tendencia dominante en el futuro. Hay quienes afirman que dicha tendencia podrá eliminar a la prensa escrita. Personalmente no creo que llegue a tanto, pero sí la debilitará aún más.

¿Qué se debe hacer respecto del proyecto de ley de las congresistas fujimoristas? Algo muy simple. Mandarlo al archivo y relegarlo al olvido, porque es flagrantemente violatorio del inciso 4 del artículo 2 de la vigente Constitución Política del Perú.