logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

Por: Lilly Reiss

17 Feb. 2017

Por: Lilly Reiss
Por: Lilly Reiss

“Las cosas que nos faltan, cuantas cosas. Las que quedaron en el camino o nunca accedieron a él. Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de las ausencias.

Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán.

Aun en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados.

Por suerte cuando soñamos vuelven todos, los que todavía son y los que fueron. Y abrazamos fantasmas, almas en pena y almas en gloria”.

Fragmento del capítulo Ausencias, del libro Vivir Adrede.

Vivir adrede, “reflexiona sobre la vida. La vida de los que aman y los que matan; de los que creen en D-os o le dicen «adiós»; de los que abrazan y de los que oprimen; del condenado a muerte y de aquellos cuya existencia es la condena”.

Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, más conocido como Mario Benedetti, fue un escritor, poeta y dramaturgo uruguayo. Fue integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas.

Ha sido profesor de literatura en su país, donde colaboró en el semanario Marcha. En los años setenta, sufrió exilio en Buenos Aires, Lima, La Habana y España, residiendo en la actualidad en Madrid y Montevideo.

Desarrolla una intensa actividad en el periodismo y en recitales poético-musicales junto a intérpretes como Nacha Guevara y Juan Manuel Serrat. Ha cultivado todos los géneros, con iniciación en la poesía en libros como `Poemas de oficina` (1956), de tono cotidiano y existencial. Con los `Cuentos Montevideanos` (1960) incursionó en el realismo, asociado al costumbrismo, centrado en las clases modestas de la ciudad. En 1960, ensayó la crítica político-social con `El país de la cola de paja`. Sus novelas `La tregua` (1960) y `Gracias por el fuego` (1965) amplían el realismo a la observación de vicios sociales de la clases media y la sociedad de consumo. Luego, su narrativa se ha politizado en favor de las opciones de la guerrilla urbana con `El cumpleaños de Juan Angel` (1971) y `Primavera con una esquina rota` (1982), incorporando el tema del exilio y el retorno en `La casa y el ladrillo` (1977), `Vientos del exilio` (1982), `Geografías` (1984) y `Las soledades de Babel` (1991). Su obra de teatro `Pedro y el capitán` (1979) aborda la problemática moral de la tortura. Ha recogido su tarea crítica en varias misceláneas, como `Letras del continente mestizo`, `De artes y oficios`, `El desexilio y otras conjeturas` y `Crítica cómplice`, así como la evocación autobiográfica en `La borra del café`.