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Opinión

¿Prensa “libre” o prensa “presa”? (II)

31 Jul. 2017

¿Prensa “libre” o prensa “presa”? (II)

Por: Alter B. Himelfarb W.

Lo demás es que los negocios sean rentables y tengan una “alta tasa de retorno”. ¡Eso –irónicamente-, es lo más importante! No interesa, si a manera de ejemplo, los precios de las viviendas se encarecen para la gran masa, si para la pequeña masa inversionista, el proceso especulativo colma sus aspiraciones.
Hasta aquí, una semblanza superficial, muy elemental, modesto preámbulo sobre el esquema de gobierno, llamado “Democracia”, para entender el marco en el cual éste sistema funciona.

Entramos al tema principal que tiene que ver con la Prensa. La Prensa, es llamada el “4º Poder”. Dicha expresión, que nos llega de Inglaterra de finales del Siglo XVIII. Se le llama el “4º Poder”, cuya importancia en algunos casos, está por encima de los poderes 1)Legislativo, 2)Ejecutivo/Senado o Cámara y 3)Judicial/ Las Cortes.

La influencia de este “4º Poder”, en cualquier país, es tal que la Prensa, tiene el poder de manejar a la opinión pública. Ideal, sería que la Prensa se mantuviera vigilante y crítica de la gestión del Gobierno en ejercicio. Que ejerciera un control inmaculado sobre la calidad y eficiencia del manejo de la “Cosa Pública” y como consecuencia, como “Comunicador”, difundiera las virtudes y/o los errores y desaciertos de Mandatarios, Legisladores y Cortes.

Ocurre que cuando uno o varios de los diarios de ésa prensa nacional son simpatizantes –no tanto de la gestión, como- del mandatario, las noticias que le afectan, se ocultan o en su defecto se ponen en conocimiento del público de lánguida manera o en estratégicos sitios casi imperceptibles por el público lector. Y a la inversa, cuando el o los diarios son opositores “per se”, desde antes que el mandatario ejerza, ésos diarios ya están en la oposición; todas las fallas, deficiencias o desgobiernos son dados a conocer una y otra vez.

Pero no hay mayor trascendencia. Los lectores de los diarios de la oposición, son “los menos”, ya que no ganaron las elecciones. Por otro lado, la Prensa partidaria del mandatario, “la oficialista” “emborracha” a sus lectores que son “los más”, y son quienes de paso respaldan –no la gestión-, sino al mandatario en ejercicio.

Lo ideal sería una Prensa objetiva, con posiciones claras y equilibradas, tanto la partidaria como la de la oposición, lo cual a la postre redundaría en el bien común y en el bien del País. El mismo 4º Poder, pero usado de manera positiva. Y cabría la pregunta: ¿Por qué una misma noticia es interpretada de diferentes maneras y ángulos por los diarios oficialistas y de la oposición.

¿Dónde está lo verdadero, lo auténtico? ¿Quién está comunicando lo correcto, sea a favor o en contra del mandatario en ejercicio? ¿Tenemos en nuestros distintos países o naciones una Prensa veraz, franca? ¿Tenemos un “4º Poder” vigilante, fiel a los reales intereses de la Nación?

Otra interrogante que nos causa perplejidad por las consecuencias que ello genera, es la “generosa, desinteresada, altruista y…-siguen más epítetos” acciones de los diarios que se reparten gratuitamente.
Hasta qué punto, con la socapa de “La Libertad de Prensa”, en los “Países Democráticos” apareció la venenosa dádiva de regalar periódicos en las esquinas más concurridas, pero sin que se pensara en la cruenta perspectiva de generar quiebras y bancarrotas en las empresas editoras de periódicos, además de generar y aumentar el desempleo.

Desde finales del Siglo XIX y comienzos del XX, aparece la distribución gratuita de folletos, revistas, magazines y periódicos de manera regional como también en círculos y comunidades. No era un hecho económico que hiciera tambalear y poner en jaque mate, la economía y las finanzas de los diarios tradicionales.

Pero hoy con qué derecho empresas como Metro International, una compañía registrada como sueca con sede en Estocolmo, puede dentro de conceptos democráticos” y de *Libertad de Empresa, con ediciones diarias GRATUITAS, en 24 países, tener la mMacabra libertad de acabar con la vida de los diarios de esos 24 países, generar quiebras, volver obsoletos las grandes rotativas y generar la tragedia del desempleo en esos mismos países?

¿Al menos, en Latinoamérica, cómo es que los sabihondos Gobiernos de Chile, Colombia, Brasil, México, Perú, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico y República Dominicana, no se han percatado de ello?
(*) Miembro A.I.E.L.C.