Todos unidos por el Perú

Por: Carlos Bruce

La naturaleza no cesa de golpear a nuestro país con una fiereza terrible y destructiva arrasando todo a su paso sin clemencia. Pero los desastres y penurias que se avizoran, además de los que están padeciendo ya muchos pueblos, tendrán que pasar de todas formas y tenemos que estar preparados para la ardua tarea de reconstrucción.
Por ahora, el gobierno está abocado exclusivamente a atender lo urgente y a asegurar los recursos económicos necesarios para asistir en la reconstrucción que tiene que darse, además de realizar las acciones desde todos los sectores a su cargo.

Pero también se requiere la actuación proactiva de las autoridades regionales y locales para en cumplimiento de sus funciones primarias y básicas de atención a sus pueblos. Hay que entender que no es fácil asegurar la capacidad máxima de ejecución desde los gobiernos regionales y locales, que tienen su cuota de responsabilidad que cumplir frente a esta emergencia.

Gobierno central, regiones y municipios actuando en una misma dirección y a una sola fuerza es lo que el país espera, dejando a un lado lo que divida y reste fuerzas.

Ya no es hora de riñas ni enfrentamientos en la clase política, ni de críticas desatinadas e injustas que no contribuyen a nada bueno. Tampoco es momento de interpelaciones que obstruyen o distraen la acción del gobierno.
La población, y más aún los miles de damnificados, reprocharían con razón ver a los políticos enfrascándose en broncas en medio del barro y la destrucción. Lo que más bien se necesita es rescatar lo bueno de nuestra gente, su espíritu solidario y de unión para salir de situaciones tan graves como la presente.

Hoy se necesita de la política que enaltece a los hombres, aquella basada en la vocación de servicio desinteresado a la sociedad. No ha de haber cabida para la política que divide y destruye.

Hoy la patria espera la respuesta de todos sus hijos, a una sola fuerza, para resistir los embates destructivos de la naturaleza, atender a los damnificados y para poner el hombro en lo que será la costosa reconstrucción. Por ello, lo que no sume y unifique esfuerzos estorbará.

Para salir adelante, con una sola voz y una sola mística, con más fuerza y firmeza debemos demostrar que estamos con el Perú. Sí se puede.

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