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Opinión

Tránsfugas

10 Aug. 2017

Tránsfugas

Durante el régimen anterior, había cierta unanimidad entre analistas, politólogos y supuestos expertos en temas políticos, de crear una normativa que sancionen el transfuguismo en el Congreso. Es por ello que hoy llama la atención que precisamente sean ellos mismos los que han estrenado nuevos argumentos contra la norma aprobada por el actual Parlamento.

En el Legislativo, salvo los que habían renunciado a su bancada, la opinión general era la de generar normas que desalienten esta conducta que afectaba la institucionalidad partidaria.

La preocupación crecía debido a que la bancada más afectada fue el humalismo, que pese a iniciar con 47 congresistas terminó con menos de 33. Los analistas dizque ‘independientes’ buscaron salvar al nacionalismo de la debacle que vino poco tiempo después.

El propio Humala, como presidente, exigía aprobar una norma que sancione estas fugas, pero su aprobación era imposible debido a la fragmentación partidaria que impedía la posibilidad de buscar acuerdos o lograr las mayorías necesarias para aprobar una norma.
Hoy esa tan reclamada norma, con los votos de Fuerza Popular, del APRA, de Peruanos por el Kambio y de algunos votos del Frente Amplio, se hizo realidad.

Sin embargo, las exigencias del pasado no lejano se han vuelto críticas; lo que plantearon como alternativa de solución hoy es una amenaza a los parlamentarios; la necesidad de impedir traicionar la voluntad popular, es un arrinconamiento a la independencia parlamentaria.

Todos los opositores prefieren ignorar por ejemplo que el ejercicio del transfuguismo, según estimados, costó al país, durante el quinquenio pasado, 300 mil soles al año.
Queda claro que quienes hoy se oponen a la norma tienen dos objetivos, el primero y más importante es el debilitar la unidad de la bancada de Fuerza Popular, un rechazo a la decisión popular expresada durante las elecciones y reducir la capacidad contralora de esta bancada mayoritaria frente al gobierno de PPK, y el segundo es el tratar de rescatar a aquellos que renunciaron o fueron expulsados del deambular sin rumbo por los pasillos del Parlamento, incluso jalarlos a su bancada.

El viernes el Tribunal Constitucional verá el caso, Lescano sustentará los alegatos en contra de la norma y ya hay una delegación de tránsfugas, expulsados y sus amigos que se alistan para viajar a Arequipa y hacer sentir su presión al tribunal. Habrá que ver si logran doblegar a los magistrados o si ellos se dejan.