logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

Vientos de odio

28 Aug. 2017

Vientos de odio

Por: Italo Oberto-Besso

La historia ya nos ha enseñado los graves riesgos de la generalización; sabemos que culpar a un grupo racial, étnico o religioso por los pecados o culpas de algunos termina en el odio a toda una comunidad. Por ello dispara las voces de alerta cuando un personaje, Ernesto Toledo Brückmann, desarrolla todo un artículo para denostar contra los judíos del Perú y prácticamente culparlos de cuanto caso de corrupción se pueda presentar.

La humanidad ha sido testigo de demasiados casos, ahí tenemos el holocausto judío en la Alemania Nazi o la persecución a los gitanos, el Apartheid sudafricano, las matanzas en África, etc, como para pasar por alto este tipo de expresiones.
inclusos en nuestros días, aunque los medios prefieran ignorarlo, no podemos taparnos los ojos con la masacre cometida por grupos terroristas, como Boko Haram o Estado Islámico, contra comunidades cristianas en África o en Oriente Medio.
El artículo publicado en Diario Uno, “Los judíos de Toledo”, escrito por Ernesto Toledo Brückmann, con un tufillo neonazi, nos lleva al oscuro momento previo de la persecución y eliminación de judíos en la Alemania nazi.

“Partiendo por el propio presidente Kuczynski, con orígenes judíos, esta comunidad copa los puestos estratégicos en el país, tomando decisiones políticas y sobre todo económicas en la administración de los sucesivos gobiernos peruanos”, escribe Toledo Brückmann para luego hacer un juego de palabras con un término tan doloroso como el Holocausto, para hablar de un ‘holocuento’, evidenciando mala entraña y un guiño al negacionismo.

Aquel Toledo Brückmann debe entender que atribuir la responsabilidad de la corrupción a toda la comunidad judía de los casos de corrupción, porque aparece uno o dos nombres de personas vinculadas a esta, es como atribuir a todos los devotos de Sarita Colonia los crímenes cometidos por algún delincuente que acude a su mausoleo antes de cometer un delito.
Pero lo cierto es que es un ejercicio de los izquierdistas, y a al parecer el Sr. Toledo lo es, el acusar y denunciar de todos los males del mundo a los judíos y al Estado de Israel, “detrás de alguna desgracia hay un judío”, les gusta repetir. Sin embargo, se cuidan de culpar a toda la comunidad musulmana de los ataques terroristas en Europa y en eso estamos de acuerdo, pero apliquemos pues el mismo rasero.

Nadie parece recordar, sin embargo, los aportes del pueblo judío a las ciencias, a las artes; sus aportes al desarrollo de nuevas tecnologías y su solidaridad mundial.

No podemos ser indiferentes sobre todo si consideramos los vientos que nos llegan desde el extranjero como la reaparición pública de discursos de odio o asociaciones que ya creíamos erradicadas. Es necesario que el Ministerio de Cultura, a cargo de Salvador del Solar, se pronuncie al respecto y condene expresiones de este tipo. No, esperemos, Sr. ministro, que el monstruo nos muestre los colmillos y reaccionemos demasiado tarde.