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Opinión

VRAEM ¿Cómo vamos?

18 Sep. 2017

VRAEM ¿Cómo vamos?

Por: Antero Flores-Araoz

VRAEM es la sigla del Valle de los Ríos Apurimac, Ene y Mantaro, inicialmente conocido como VRAE y a quien se añadió la “M” del Rio Mantaro. En sus orígenes estaba en parte de los departamentos de Apurimac, Ayacucho, Cuzco y Junín, y fue complementado con el Departamento de Huancavelica al incluirse la Provincia de Tayacaja.
Después de capturado hace un cuarto de siglo el terrorista Abimael Guzmán y sus huestes asesinas de Sendero Luminoso, quedaron remanentes refugiados en la zona del Río Huallaga, donde también quedaban saldos de la otra banda homicida “Movimiento Revolucionario Túpac Amaru” conocido también como “MRTA”, derrotados por nuestras Fuerzas Armadas y Policiales.

Para combatir a los remanentes terroristas en el VRAEM fueron articuladas las Fuerzas Armadas con la Policía, dotándolas en ésa porción territorial, de mando unificado, además de mejor armamento, campos de aterrizaje, cuarteles y puestos de vigilancia, y especial entrenamiento.

Como las tropas en el VRAEM eran principalmente del Ejército, se aprobó la Ley para la profesionalización de sus soldados, pues los combatientes eran salvo excepciones los conscriptos del Servicio Militar, primero obligatorio y luego solo voluntario, cuando debería ser un Servicio Militar Mixto, es decir, cubrir las necesidades de personal, no satisfechas por los voluntarios, con personal obligatorio enrolado por “sorteo”.

Lamentablemente la norma legal no fue ni reglamentada ni menos se presupuestó los recursos necesarios. Quizás ello sea uno de los motivos por los cuales aún no se terminan de apagar los remanentes terroristas a los que se refiere constantemente la prensa, pese a que en los años 2008 y 2009 se logró entrar y someter por las Fuerzas Armadas a la zona emblemática del terror llamada Vizcatán, la cual los delincuentes terroristas se ufanaban de ser inexpugnable.

Hay quienes consideran que el terrorismo fue abatido totalmente pues la prensa no informa de mayores hechos de sangre. La realidad es otra, hay que preocuparse cuando no hay noticias, dado de que si hay combate hay bajas, y de ambos bandos, pues los terroristas son grandes conocedores del VRAEM y además, después de aliarse con los narcotraficantes, en parte los han sustituido y son ahora carteles de la droga, lo que hace muchísimo más difícil la victoria final de las fuerzas del orden.

No hay que olvidar que los carteles de la droga mueven millonarios recursos que les ha permitido corromper a algunos miembros de las organizaciones llamadas a combatirlos y, que estos se tornen en mudos, ciegos y sordos pues no dan cuenta del pase de camiones con insumos químicos, aterrizaje y decolaje de avionetas cargadas de drogas ilícitas; se ponen anteojeras para no ver los campos de coca ni los laboratorios para elaborar la pasta básica de cocaína y el clorhidrato de cocaína, y por último tendrían tapones en las orejas para no escuchar ni a las avionetas ni a las naves fluviales que conducen droga.

Las Inspectorías de cada institución armada y policial, deben ser más eficientes y la rotación de personal militar-policial en el VRAEM: más frecuente.