Yom Hashoá (ll)

Por: Alter B. Himelfarb W.

(Continuación)

Las fábricas de tintas y marcadores, como Pelikan, Staedtler, Beirsdorf y otras, fabricaron para Hitler tintas especiales para los números que tatuaban en los brazos judíos, entrando a los Campos de Concentración. Los Directivos sabían lo que pasaba y era la comidilla en sus reuniones familiares.
Y qué de los fabricantes de botones, hilos y textiles. Telas especiales a rayas, miles de metros para vestir a los recluidos en los Campos de Concentración. “¿Y todo eso, qué destino tiene?”…Claro que lo sabían los Directivos, los mandos medios de las textileras y poco a poco los obreros conocieron del destino de esas gigantescas producciones y llevaban a sus familias, “la chiva” del día.

Y los abastecedores de alimentos, naturales como industriales, estaban con la inquietud y la curiosidad del destino de todos esos materiales. Hay que recalcar, que muy poco llegaba de los productos alimenticios a la boca de los judíos.
Y los miles de rollos y metros de Alambre de Púa, para las dobles cercas que rodeaban los Campos de Concentración.

Alemania y aquellos países de Europa, donde perseguían al pueblo judío, repito una y otra vez, sabían lo que estaba ocurriendo en los Campos de Concentración. Los servicios de “Inteligencia” de los países Aliados, como Estados Unidos, Inglaterra y Francia, etc., sabían lo que estaba pasando. Sabían que estaban exterminando al pueblo judío.

Los movimientos clandestinos y de “resistencia”, sugerían …Ojo! sin atentar contra vidas humanas, dinamitar las vías férreas que conducían a los Campos de Exterminio. Hubiera sido contundente un ataque de tal naturaleza, por cuanto habría distraído y complicado de alguna manera a Alemania y sus aliados del “Eje”, de la actividad bélica y ello hubiera probablemente evitado el asesinato de los judíos como también hubiera acelerado el fin de la Guerra.

Todo ello, era de conocimiento del Papa Pío XII. Hay que leer el libro del historiador John Cornwell, titulado “El Papa de Hitler” – La verdadera historia de Pío XII-Editorial Planeta/2003, para llorar desgarradamente, por cuanto Pío XII, no quería enfrentar con Hitler, la cuestión del asesinato de judíos bajo un concepto humanitario, por el pretexto de que Hitler no le firmaría el Concordato. Inclusive, movimientos y periódicos católicos de corte socialcristiano, fueron suprimidos por Pío XII, a solicitud de Hitler. Es más, Pacelli (antes de ser elegido Papa Pío XII) representante del Papa Pío XI en su Sermón en el Congreso Eucarístico de la época, dejaba bien claro, que el amor universal que predicaba en ese Sermón, no incluía a los judíos.(Pág. 211)

Hay que agregar también lo siguiente: El Papa Pío XI, había elaborado unos Artículos a favor del pueblo judío y en contra del exterminio Nazi. Pero ya había una grieta en la relación entre Pío XI y Pacelli, así que ese o esos Artículos nunca aparecieron ni en L’Oservatore Romano ni en Civiltá Cattolica. Y las ganas de llorar no cesan, cuando la Encíclica de Pío XI, sobre el antisemitismo, titulada “Humani Generis Unitas” (La Unidad de la Raza Humana) confiada a Pacelli para su publicación, nunca salió a la luz pública. Pacelli, el futuro Papa Pío XII, (Pág. 216) la ocultó mientras Pío XI estaba enfermo, a punto de morir y el cónclave, momento en el cual él fue aclamado como el Papa Pío XII. Posteriormente en 1950, pasada la II Guerra, Pío XII, utilizaría el nombre Humani Generis, para una encíclica muy diferente.(ídem)
Estados Unidos y Cuba se dan la mano en la negación de haber permitido el ingreso de judíos. En Mayo de 1939, se negaron a recibir 900 judíos alemanes que viajaban en el vapor “St. Luis, desde Alemania a América. Como ningún país los quiso recibir, regresan a Europa donde fueron exterminados.

Y en nuestra querida Colombia, siendo Presidente, el Dr. Eduardo Santos, tío abuelo del actual Presidente Juan Manuel Santos y Ministro de Relaciones, Luis López de Mesa, éste en circular enviada a los Cónsules colombianos en Europa, les prohibió le dieran visas a los judíos, bajo el pretexto de que el cupo o cuota de inmigrantes, “estaba lleno”. Y uno se pregunta: ¿Cómo fue posible que el Presidente Eduardo Santos, propietario del diario El Tiempo y un “egregio” liberal, se dejara manipular por su Ministro de Relaciones Luis López de Mesa?

Un verdadero chiste cruel, que jamás quedará en el olvido: El frío asesinato cometido por los gestores principales del exterminio judío y la fría sangre de los espectadores –a nivel mundial-, quienes, como en una desgraciada tarde de toros, fríamente observan indiferentes, como asesinaban al noble animal.

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