logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

¡Zamarros!

10 Oct. 2017

¡Zamarros!

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

Hace poco en esta misma columna, comentaba que, en promedio, en términos económicos, el presupuesto público del Estado peruano representa algo de 450 millones de soles diarios por ejecutar todos los días, dinero que el Estado debería gastar y, sobre todo, hacerlo bien.

Supongamos que cada uno de los 130 congresistas debe hacerse cargo, en teoría de fiscalizar el buen y correcto uso de los recursos del Estado, como parte de su actividad de fiscalizar al poder ejecutivo. Supongamos claro. Eso implica que cada uno tendría que hacerse cargo de supervisar 3.4 millones de soles de gasto público cada día. 450 millones diarios de supervisión en manos del Congreso.

Suena bonito. Pero claro, eso no es cierto. Pero podría ser, si el Estado en su conjunto tratase de articular algunos indicadores claves para medir la eficacia y cumplimiento de sus autoridades más importantes. Sí, eso, ¿Ya te diste cuenta? Es exactamente lo mismo que está en la discusión pública con los maestros. Indicadores para medir el desempeño.

Pues bien. Tenemos a don Bienvenido Ramírez de Fuerza Popular por un lado y por otro a don Richard Acuña de Alianza para el Progreso, quienes han sido vistos o ellos mismos se han dejado ver, viviendo la vida loca, uno como hincha y barra brava de la selección peruana en Buenos Aires y el otro, con su novia del momento en el Vaticano, con foto incluida de besamanos con el Papa. El hecho es que ambos argumentarán lógicamente en el seno del congreso, que lo hicieron con la suya porque pidieron permiso sin goce de haber. A ver, una miradita este asunto.
Sepan ustedes señores congresistas que, si ustedes fuesen ejecutivos privados de un directivo de organización privada, seguramente eso sería aceptable. Quizás si se tratase de un funcionario público cualquiera, quien pide licencia sin goce de haber, podría ser.

Pero siendo congresistas al servicio público de la nación con tantos problemas urgentes, con tantos riesgos inminentes, y tratándose de autoridades públicas cuya presencia en el seno del parlamento y de comisiones fundamentales donde hay proyectos esperando debates y aprobaciones, eso señores, no es bienvenido por la ciudadanía, es inmoral, porque fueron elegidos para sacrificar su vida privada en pos del bien común, porque su firma, su opinión en los debates del pleno y en las comisiones congresales, su trabajo de fiscalización, su preocupación de veinticuatro por siete para atender demandas ciudadanas.

Entonces sí hay un costo muy alto para el país. Un costo de oportunidad, cuando no ejercen sus funciones; por lo que es mentira que actitudes deleznables como la de estos congresistas no afecten al país. Afectan y mucho. Si usamos el cálculo inicial, sumados los días de Bienvenido y de Richard, podrán significar más de diez días sin fiscalizar al menos 30 millones de soles de gasto público, en promedio.

Pero ustedes son sólo la punta del iceberg de una descomposición moral y política del primer poder del Estado tomado por el último detritus de la política que les importa un carajo el interés común.

No insulten entonces la inteligencia de los ciudadanos y ciudadanas del país con sus argumentos de cantina y de abogados de Azángaro, cuando dicen que no afectan al país porque no cobran sus sueldos. ¡Zamarros! el costo de oportunidad de lo que no hacen por el país ¡Es un daño incalculable!